jueves, 10 de marzo de 2011

Los guisantes no sólo dan sabor y gusto a las comidas, si no que aportan a la salud diaria.

La arveja, también llamada guisante o chícharo, es la pequeña semilla comestible que procede de la familia de las leguminosas y crece escondida en vainas que pueden alcanzar hasta los 10 cm. Son especies de textura muy suave, color verde brillante y de enormes propiedades nutritivas.

Más que vainas. Según la explicación de la nutricionista María Roca, las arvejas están recomendadas para diabéticos, para renovar esfuerzos físicos, cansancio y debilidad.
Los guisantes, como todas las legumbres, son una importante fuente de fibra. Contienen fibra de los dos tipos: soluble e insoluble. La fibra soluble ayuda a reducir niveles elevados de colesterol y azúcar en la sangre, mientras que la fibra insoluble contribuye a regular el buen funcionamiento del intestino, evitando el estreñimiento.
También es tranquilizante, bueno para el sistema nervioso, el estado de ánimo, para el sueño y para los estados de inapetencia. Presenta cantidades apreciables de vitaminas como tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina, piridoxina (B6), ácido fólico y vitamina C, así como pequeñas cantidades de alfa y beta-carotenos y minerales como hierro, fósforo, magnesio, zinc y potasio.

SABORES REDONDOS. La profesional dice que la mejor forma de consumirlos es al vapor o hervidos, pero muy poco cocinados, para que no pierdan sus vitaminas ni la mitad de sus propiedades.
Con ellos se puede hacer sopas, purés, se meten en estofados o guisos, en arroces, en ensaladas de verano. En el caso se añadirlos a un arroz o un estofado, se echan 5 minutos antes de apagar el fuego, para que no se deshagan y no pierdan sus vitaminas y sabor.

TRUCOS DE COCINA. Cuando el agua hierve, bajar el fuego al mínimo para que las arvejas no se partan y se cocinen parejas. Para lograr un mejor sabor, se pueden agregar tres o cuatro vainas al fondo de cocción.
Las vainas pueden guardarse para realzar el sabor de caldos de ave o de verdura. El procedimiento del blanqueado, sumergir 3 minutos en agua hirviendo y luego en agua helada tierniza las arvejas y permite guardarlas en el freezer.
Es imprescindible hervirlas sin sal para que no se endurezcan.

pARA CONSERVARLAS. Si las arvejas son frescas es mejor consumirlas el mismo día de la compra. De lo contrario, la forma más eficaz de preservarlas es dentro de sus vainas sin lavar, en una bolsa plástica perforada que se conserva en la heladera. En el momento de consumirlas, si las vainas están limpias por fuera, no es necesario lavar las arvejas. Si están en el freezer, la manera más rápida de descongelarlas es colocarlas en un colador y verterles agua hirviendo por encima.