lunes, 19 de marzo de 2012

Helados . Refrescante y sabrosa tentación

El desaparecido investigador Aquiles Gómez cuenta en su libro ¡Qué tiempos aquellos de mi viejo Santa Cruz!, que el estadounidense Juan Bowles fue el primer fabricante de hielo en Santa Cruz de la Sierra y que para aprovechar su nueva fábrica decidió poner una heladería. Eso ocurrió en la década de los años 80 del siglo XIX y a decir del investigador fue la primera heladería que se instaló en la capital cruceña.

Quizás Bowles nunca se imaginó que su iniciativa sería pionera en una actividad que ahora involucra a cientos de personas y que ha crecido considerablemente en su oferta. A la par aumentó la variedad de sabores, texturas, colores y hasta la forma en que son presentados. Personas de todas las edades disfrutan de los helados y no hay mejor época del año que esta para degustarlos.

Con ese fin EXTRA hizo un recorrido por las principales heladerías de la ciudad para conocer lo que ellas proponen.

Vale la pena empezar por Karina. Ubicada casi en la esquina de la calle Ingavi y 21 de Mayo, esta heladería funciona desde la década de los años 50. Su actual propietaria, María Luisa Domínguez asegura que es la más antigua de la ciudad. Ella se la compró hace más de una década a Mario Balcázar. Lo único que cambio fue la C de su nombre anterior por la K, pero mantuvo la fórmula y las características de los helados artesanales, que ya es del gusto de varias generaciones que a diario se acercan a disfrutarlos. Allí el de brigadeiro es el más buscado todo el año. Está hecho de chocolate y otros dulces que le dan su peculiar y original sabor. Pero en esta época, lo que no puede dejar de probar son los de achachairú.

En la calle paralela, sobre la Ayacucho, se encuentra Kivón, que con 30 años de experiencia ya suma más de 30 sabores y cinco sucursales en toda la ciudad. “El carnavalero y el Banana split que vienen con frutas, cremas y galletas están entre los más requeridos, comenta” Patricia Lira, mientras que Roxana Zamudio agrega que sugiere probar el mil hojas o el de chirimoya. Ambas son administradoras del local que abre desde las 7:00 y cierra a las 24:00.

Similares horarios tiene Pícolo que se encuentra en el centro de la ciudad, está en la esquina de la calle Junín y 21 de Mayo y también en la Ayacucho y España. Entre los más de 30 sabores que ofrece, llama la atención el Irlandés, que mezcla el sabor de vainilla, con café express, wiski y crema chantilly. Una propuesta solo para adultos.

A una cuadra más, en la Libertad esquina Junín, abrió su primera sucursal Blugurt, que invita a degustar helados de yogur, que tiene como ingredientes una fórmula de yogur deshidratado en polvo, leche descremada pasteurizada, ácidos cítricos y esencias. Un vaso mediano de 220 ml tiene apenas 92 kilocalorías, lo que lo hace un excelente aliado para los que quieran hacer dieta sin privarse de disfrutar este gélido tentempié veraniego.

La zona del bulevar de la Monseñor Rivero concentra otra variada oferta. A pocos metros de la plaza del Estudiante está Freddos, que trae desde Argentina una veintena de sabores, entre los que destacan los de dulce de leche, chocolate. Una cuadra hacia el norte, sobre la Cañada Strongest, se encuentra Il Rinascimento con helados al estilo italiano. Si bien la materia prima es boliviana, los equipos e ingredientes vienen directamente de Italia. Los ingresos de la heladería son para centros de ayuda social Comunidad Juan XXIII.
También en la misma calle está Yogen Früz, que fue pionera en los helados a base de yogur en la capital cruceña y que tiene una sucursal en el CineCenter donde uno puede seleccionar las frutas que harán parte del helado.
De gran popularidad también son los más de 20 sabores de Bits & Cream, que tiene su central en la avenida Cañoto casi Florida, donde el plaf, plaf, llama la atención porque es una mezcla de helados, galletas y frutas que son preparados a vista del cliente.
Al final de este recorrido falta espacio para sugerir otras opciones, pero basta con recorrer las calles cruceñas para que usted las descubra.

Para sorber con gusto

AntigÜedad.
En la heladería Karina se sirven más de una decena de de sabores artesanales. Entre diciembre y enero ofrecen el especial de achachairú (foto) . Luego es el turno del de chirimoya. Sus clientes se cuentan por varias generaciones.

Cabrera.
Es una de las heladerías más grandes y diversificadas de Santa Cruz, ya que no solo comercializa helados en su centrico local de la calle Ballivián y La Paz, sino en sus carritos en los que también venden jugos de fruta. Además de que tiene vendedores ambulantes.

Buena causa.
Il Rinascimento tiene entre su oferta de temporada al Frágola (frutilla en español). El dinero de la venta de estos helados fabricados al estilo italiano está destinado a los hogares de la Comunidad Papa Juan XXIII, que ayuda a niños y jóvenes en situación de riesgo social.

Los Plaf, Plaf.
Debidamente entrenados, los empleados de la cadena Bits & Cream le preparan el helado al estilo plaf, plaf con los ingredientes que usted guste (foto izq)

Helados de canela y Leche.
Son la especialidad de Wist’upiku, que además de sus empanadas han hecho populares en todo el país estos tradicionales helados cochabambinos.

Ronny.
La heladería empezó como un minimercado, donde se vendían helados caseros. La demandad de estos fue creciendo y se ha convertido en una cadena que tiene sucursales en provincias de Santa Cruz. Su casa central está en la avenida Beni.

Otras opciones.
Helados Alpina en su sucursal de la calle René Moreno ofrece helados artesanales y además postres. Sus precios son asequibles. Los restaurantes Fridolín tienen entre su propuesta a los comensales una amplia gama de sabores. Tiene sucursales en el centro de la ciudad, avenida Cañoto y en la Monseñor Rivero.