domingo, 29 de abril de 2012

El chocolate brilla en la Pascua

Siete delicadas y aromáticas piezas -caben en la palma de la mano- del más puro chocolate rellenas de trufa pueden costar alrededor de 20 bolivianos. Pero el lujo del sabor va mucho más allá en Semana Santa, gracias a la herencia occidental de la Pascua.

Los precios van desde un boliviano por una pieza de chocolate, sobre todo mezclado con leche -un sabor más suave, al igual que su textura-, hasta 100 bolivianos por una caja de no más de 12 piezas , si se trata de una marca importada, más si es suiza, por ejemplo.

En canastillos de mimbre, que se exhiben en un puesto callejero, los vendedores ocasionales, en los alrededores de la Comercio, la plaza Pérez Velasco y la plaza Murillo, tientan al viandante con chocolatines desde un boliviano, la mayoría sin la envoltura reveladora de la marca.

Entre estas anónimas delicias, hay paletas de chocolate: las que son de puro cacao y otras mezcladas con leche. El palito de madera es el soporte para las figuras geométricas en chocolate o para las formas de animales salvajes y domesticados, que se cotizan en 2,5 bolivianos o más.

Los productos de larga tradición y bien merecido reconocimiento en el país son de Breick, Para ti y El Ceibo; la oferta de estas empresas en Semana Santa consiste en huevos o en conejos pascuales, ya sea de chocolate negro o blanco.

En estos casos, en los que la marca cuenta, se puede comprar desde tres diminutos huevos con un envoltorio colorido de papel metálico por dos bolivianos. Los llamativos huevos pascuales de unos siete centímetros, aproximadamente, son huecos porque en el interior llevan pequeños juguetes. También están los que parecen huevos de avestruz, de más de 20 centímetros, cuyo precio está por encima de los 20 bolivianos.

Una de las tiendas más grandes de La Paz que permite apreciar una gran variedad de chocolates para la Pascua es la sucursal de Breick, en la esquina de las calles Bueno y Federico Zuazo.

Los paraísos

Ya desde la puerta el olor del chocolate estimula y da la bienvenida al visitante. Se puede casi palpar el sabor amargo, la mezcla de trufas: el cacao domina el lugar. Las combinaciones son casi infinitas: chocolate con menta, con frutillas, con coco, con frutas; los coloridos envoltorios parecen haber salido de la paleta de un pintor impresionista.

Entre los más demandados están los que tienen diversos rellenos de cremas; no se queda atrás el chocolate blanco y sus variantes; pelea la preferencia del cliente el más perfumado y moreno: el chocolate amargo.

En Breick, las barras de chocolate valen diez bolivianos. Pero también se venden por libra: todo depende de la capacidad golosa del consumidor.

Chocomanía, otra tienda especializada en estas golosinas, es un paraíso visual y olfativo. En los escaparates, como si se tratara de una joyería, se exponen las mejores marcas globales. Los más requeridos son los suizos o belgas: todo depende de si el cliente es un gran conocedor de los chocolates.

Allí se exhiben Neuhauss y Godica, dos de las mejores marcas del mundo, que fueron creadas en Bélgica. Y en uno de los aparadores aparece una rareza: Nutella, de Ferrero Rocher, pero hecha en Alemania; cada frasco cuesta 50 bolivianos.

Los paquetes de bombones Ferrero Rocher, que combinan el chocolate con crema y avellanas, cuestan 30 bolivianos o más.

La Pascua es la celebración más importante para los católicos. Y ahora, por suerte para los golosos, está cada vez más asociada al chocolate.

Huevos de Pascua
Guinness Con casi 4.000 kilos de chocolate, 8,5 metros de altura y unos cinco de diámetro, el huevo pascual más grande será repartido entre los pobladores y visitantes de Bariloche, Argentina.


Tradición Regalar huevos por Pascua es una tradición muy arraigada en países europeos como Alemania, Polonia, Eslovaquia y Reino Unido.


América Pero también se extiende en países como Estados Unidos, Argentina, Brasil, Uruguay y Chile.


Estados Unidos En EEUU, sólo las dos guerras mundiales y en alguna ocasión el mal tiempo impidieron que niños de todo el país correteen tras los huevos de Pascua por el jardín presidencial, desde que el presidente Rutherford B. Hayes introdujera esta tradición en la Casa Blanca en 1878.