Entre lágrimas y recuerdos, familiares y amigos velan hoy los restos mortales de Pola Arauco Taborga, más conocida como "doña Pola", considerada como la reina de los chicharrones en Cochabamba.
Diferentes ciudadanos se dieron cita en su domicilio en la avenida América para despedir a la referente de chicharrones en la cultura gastronómica Cochala. Mañana será su entierro en el Cementerio General.
Ayer, “doña Pola” falleció a los de 93 años, construyó su vida y la de su familia al borde del perol, al calor del fogón, sirviendo este plato tradicional.
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sábado, 11 de enero de 2020
martes, 17 de diciembre de 2019
jueves, 12 de diciembre de 2019
viernes, 6 de diciembre de 2019
miércoles, 26 de diciembre de 2018
Los "pioneros" de la revolución de las cocinas en Bolivia
Ser pionero implica despojarse de los miedos y atreverse a innovar para marcar la diferencia, como plasma un libro que reúne la historia de 14 referentes actuales en las cocinas bolivianas que tienen un fuerte compromiso con los productos locales y a la vez con la promoción de la alimentación sostenible.
El libro "Pioneros de la alimentación sostenible", realizado por el Movimiento Integral Gastronómico Boliviano (MIGA) y la organización no gubernamental Hivos, condensa estas historias para realzar la labor de los cocineros o productores nacionales, para ser una fuente de inspiración de próximas generaciones.
"Son historias de personas que no solo han hecho su emprendimiento pensando en la rentabilidad económica, sino más bien pensando en cómo pueden contribuir a la sociedad a mejorar sus hábitos de consumo", dijo el director ejecutivo de MIGA, Ángel Ramos.
El libro demuestra que la revolución puede comenzar desde la cocina, la parcela de cultivo o la forma de producir los alimentos para incentivar y ofrecer una mejor alimentación a los bolivianos, según Ramos.
Entre los 14 pioneros está Sebastián Quiroga, propietario del restaurante vegano Ali Pacha en La Paz, la mayor productora de cereal cañahua en el país, Trigidia Jiménez, que exporta a Estados Unidos e incluso su producto llegó a la NASA, y la productora Encarnación Fernández, quien es parte de la Asociación de Floricultores y productores de hortalizas.
También forman parte Marsia Taha y Mauricio López del restaurante Gustu, fundado en La Paz por el empresario gastronómico danés Claus Meyer, uno de los chef más reconocidos del planeta.
Las escuelas de formación gastronómica Manq'a, el huerto orgánico Eco Tambo, el colectivo de cocineros Sabor Clandestino, la cafetería Typica, las galletas Cereal Byte hechas de distintos granos bolivianos y el restaurante vegano Lupito, entre otros empresas y restaurantes en La Paz que también aparecen en sus páginas. La mayoría de estos innovadores restaurantes tienen menos de cinco años y sus propietarios son parte de la "nueva generación" de cocineros en el país, que van desde los 25 a los 35 años y aportan con una mirada distinta a la alimentación y la cocina.
VEGANOS Y MÁS
"Es importante en este tiempo despertar, agarrar consciencia por muchos factores, sobre todo por la seguridad alimentaria", comentó la copropietaria del restaurante Lupito, Paola Banegas.
El restaurante apuesta por promover la comida vegana en el país y a través de sus platillos las propietarias buscan romper ciertos tabúes en torno a esta forma de vida que quiere transmitir que "los animales son amigos, no comida".
"La sociedad es bastante incrédula, de cierta forma cree que la comida vegana es inaccesible o que es imposible de lograr sabores mediante esta comida y nosotros queremos romper ese tabú", manifestó a Efe otra de las copropietarias, Luisa España.
Las dos trabajan en hallar texturas y alimentos que provean un sabor distinto para "veganizar" platillos que usualmente llevan carne, pero también se preocupan de que sean nutritivos y deliciosos.
GALLETAS NUTRITIVAS
Por su parte, el creador de las galletas Cereal Byte, Salvador Bustillos, contó que su inquietud por tener un alimento que le aporte la energía necesaria para sus días de atleta y de oficinista le llevó a experimentar con distintos cereales andinos dando vida a unas poderosas galletas que llevan ocho granos distintos.
Bustillos también es propietario del café Épico en La Paz, que además de ofrecer comida natural y nutritiva a los comensales se preocupa por brindar una buena alimentación a deportistas bolivianos.
El pionero quiere "cambiar la aguja" y que la alimentación natural, con la que él creció, sea lo que prime en las mesas.
Para Bustillos ser considerado un pionero en el país es una gran responsabilidad para que más cocineros puedan sumarse a ese "movimiento", que cree que a través de la cocina se puede lograr un cambio social.
"Estas historias son las que deben inspirarnos para lograr una revolución alimentaria, desde nuestra cocina, desde nuestros productos, desde las personas", finalizó por su parte Ramos.
Por su compromiso con una alimentación sostenible y la vinculación con productores locales, su convicción, sus acciones y su pasión, cada uno de estos pioneros deja una semilla en ese libro para que otros cocineros del país puedan seguir ese camino y revolucionar más cocinas.
miércoles, 7 de noviembre de 2018
Gastrónomo Víctor Flores dictará cursos en Potosí
El experto en gastronomía Víctor Flores ofrecerá cursos de cocina sin costo en la población de Kilpani, provincia Quijarro, mañana jueves 8 y el viernes 9 de noviembre.
Ayer, en una conferencia de prensa, informó que el curso beneficiará a la gente de Kilpani, Landara y Punutuma, a quienes transmitirá su experiencia de casi 50 años de trabajo en gastronomía.
Dijo que hablará sobre preparados de la región a base de trucha, lasaña, escabeche a la romana, el sudado, seviche, lasaña de achacana y otros a base de chuño. De los platos nacionales hablará sobre el fricasé, picante mixto, peseto relleno, majadito batido con charque de llama y el pique macho. Sobre platos internacionales hablará de la lasaña vegetariana, el filet migñon con salsa de trucha, pollo al vino y el risoto de arroz.
Explicó que del lunes 26 de noviembre al 2 de diciembre dictará un curso en la ciudad de Potosí con comida regional, nacional e internacional, a un costo por definir y con material incluido.
Flores tiene amplia experiencia en la cocina, fue ganador de varios premios, experto en alimentos para varios acontecimientos. Tiene experiencia en diferentes instituciones del país, entre ellos hoteles Cortés, Calacoto y Los Portales. Fue chef de la selección de fútbol.
Ayer, en una conferencia de prensa, informó que el curso beneficiará a la gente de Kilpani, Landara y Punutuma, a quienes transmitirá su experiencia de casi 50 años de trabajo en gastronomía.
Dijo que hablará sobre preparados de la región a base de trucha, lasaña, escabeche a la romana, el sudado, seviche, lasaña de achacana y otros a base de chuño. De los platos nacionales hablará sobre el fricasé, picante mixto, peseto relleno, majadito batido con charque de llama y el pique macho. Sobre platos internacionales hablará de la lasaña vegetariana, el filet migñon con salsa de trucha, pollo al vino y el risoto de arroz.
Explicó que del lunes 26 de noviembre al 2 de diciembre dictará un curso en la ciudad de Potosí con comida regional, nacional e internacional, a un costo por definir y con material incluido.
Flores tiene amplia experiencia en la cocina, fue ganador de varios premios, experto en alimentos para varios acontecimientos. Tiene experiencia en diferentes instituciones del país, entre ellos hoteles Cortés, Calacoto y Los Portales. Fue chef de la selección de fútbol.
jueves, 7 de junio de 2018
lunes, 26 de marzo de 2018
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Nicolás Sánchez, un chef chuquisaqueño premiado en las Islas Caimán
Nicolás Sánchez, un cocinero chuquisaqueño que vive en las Islas Caimán, en el Caribe, fue reconocido como chef del año representando al hotel Ritz Carlton y obtuvo varios premios en la competencia “Out of the kitchen competition”. Incluso apareció en el programa “Nuestros cocineros por el mundo”, del canal de televisión Gourmet.
Sánchez es hijo de la reconocida chef Rosario “Charito” Negrón, cuyos platos son inconfundibles en el paladar de todo aquel que alguna vez haya pasado por el agradable ambiente del restaurante sucrense El Huerto.
En la isla Gran Caimán
¿Qué hace un chef de la capital de Bolivia en una isla paradisiaca como Gran Caimán? Se lo preguntamos al laureado Nicolás Sánchez, quien desde el Caribe responde que vive allí desde hace un año.
“Después de haber trabajado todo el 2016 en el hotel Ritz Carlton en San Francisco, California, tuve la oportunidad de ser transferido al mismo hotel pero de la isla de Gran Caimán; trabajo en el restaurant Seven, que es un steak house con un gran equipo”, precisa.
La competencia
En la isla cada año, desde 1996, se desarrolla la competencia para chefs denominada “Out of the kitchen competition”.
El concurso consiste en dos días de competición. Sánchez explica a ECOS que el primero de esos días es de eliminatorias y el chef concursante puede elegir sus ingredientes y el plato que va a presentar.
“Son tres platos: uno frío, de entrada; uno caliente, también de entrada, y el plato de fondo”, agrega después.
En el primer día se presentaron 100 chefs, de los cuales solo ocho pasaban a la segunda ronda. “Ese día gané varias categorías: ‘Bronce’ en la entrada fría, ‘Oro’ en la entrada caliente, y tuve el mejor plato principal, por lo que fui ‘Oro’ y me dieron una plaqueta”.
Los platos ganadores
La entrada fría es una pasta de sésamo negro en el plato, pescado wahoo curado por cuatro horas en pimienta molle, sal y azúcar, y fruta de pan encurtida con palillo y semillas de cilantro.
El segundo (la entrada caliente) es canelones de cola envueltos en zucchini con salsa de ají rojo, pimientos de la isla encurtidos y sarza de tomate, cebolla, mango y coco.
Finalmente, el tercero (mejor plato principal en el concurso) es chancho de dos formas: pancetta confitada y laqueada y lomito marinado y cocido por dos horas con puré de calabaza y calaloo (como una espinaca del Caribe).
“Caja sorpresa”
La segunda ronda consistía en una “caja sorpresa”, lo que significa que el jurado selecciona los ingredientes y el chef tiene que crear con ellos dos platos.
“Ese fue un reto muy importante para mí, ya que solo nos dieron 30 minutos para hacer las recetas y, luego, una hora y 15 para realizar dos platos: una entrada y un plato de fondo en dos hornillas, sin contar con un horno o muchos más ingredientes”, cuenta Sánchez.
Él presentó las siguientes recetas: “Tiradito de pescado con sabores caribeños”, en el que había pescado en finas láminas y una salsa de leche de coco, mango en cubos, además de crocante de plátano verde y okras encurtidas.
El segundo plato era un lomo de cerdo con puré de berenjena cocida al fuego vivo, salsa de romero y zapallo confitado en aceite de oliva y chips de camote.
Su mayor reto
“Yo creo que hasta ese momento mi mayor reto había sido cuando me fui a Guayaquil, Ecuador, y empecé mi propio negocio de catering. El hecho de hacerme conocer y que la gente confiara en mis servicios para bodas y eventos importantes fue una satisfacción muy grande. Y uno de los más grandes retos que tuve ahí fue la organización y logística de una boda para 500 personas en la playa”, recuerda para ECOS.
Su madre, su familia
Sánchez reconoce la influencia de su madre, “Charito” Negrón, en su decisión de seguir la carrera de la gastronomía.
“Mi madre fue siempre mi mayor influencia y mi más grande ejemplo a seguir. Para mí, ella es la mejor chef, por todo el conocimiento y por la gran capacidad que tiene. Desde niño, cuando la veía en la cocina de El Huerto, supe que quería ser como ella y seguir sus pasos”.
Pero, dejando entrever la nostalgia por la distancia y el típico amor del chuquisaqueño por su tierra, no se olvida de que “la familia lo es todo para mí; la mía ha estado siempre en cada paso y decisión que tuve, siempre apoyándome en cada logro. A ellos les debo todo”.
Su vida privada
Cuando le consultamos acerca de su vida privada, por ejemplo si ha formado su propia familia, responde: “Por el momento estoy enfocado a mi trabajo y mi objetivo es llegar a dirigir una cocina en un buen restaurante, pero sin perder mi esencia; seguir viajando y conociendo nuevas culturas y sabores”.
Adelanta que su mayor aspiración es “llegar a ser un chef reconocido y abrir mi propio restaurante”. Cuando lo logre, será un orgullo más para su querida Chuquisaca. •
Nicolás Sánchez, a paso firme
Es chef desde el año 2012, cuando terminó sus estudios en el prestigioso Cordonen Lima, Perú.
En la capital peruana trabajó en el Mayta Restaurant (mejor restaurante de Lima por cuatro años seguidos) y Maido Restaurant Japonés (3er mejor restaurante del mundo).
En la competencia internacional “Out of the kitchen competition” de este año obtuvo el Bronce y dos Oros en tres categorías.
Actualmente trabaja en el restaurante Seven de las Islas Caimán, en el Caribe.
Nicolás, en el canal Gourmet
“Nuestros cocineros por el mundo”, el cálido programa de Gourmet, llegó a las Islas Caimán, que pertenecen a Inglaterra. Y, entre otros destacados chefs, entrevistó al chuquisaqueño Nicolás Sánchez.
“Tenemos la suerte de poder contar con productos de primera, en todo momento”, explica él porque, al tratarse de una isla, se proveen de alimentos de todas partes del mundo.
“Acá en el menú hemos llegado a introducir las tendencias sudamericanas, hacemos semana a semana un ceviche diferente, más la influencia local del coco, el mango, y los sabores nuestros, sudamericanos”, complementa desde el restaurante Seven, donde trabaja desde hace un año.
Acompañado de dos cocineras: una peruana y una mexicana, Nicolás presenta un ceviche y un lomo saltado. “Como pueden ver”, refuerza con simpatía él, “siendo una isla muy americana, el corazón latino está muy fuerte en todos”.
martes, 3 de octubre de 2017
Chefs internacionales participarán en foro gastronómico en Tarija
Reconocidos chefs de Colombia, Argentina, Ecuador y Holanda, además de representantes del sector gastronómico boliviano, se reunirán en el encuentro "Tambo Tarija 2017", que se celebrará en esa ciudad, para dialogar sobre las "cocinas con historia" y el turismo gastronómico.
La sexta versión del evento, que se realizará entre el jueves y domingo en Tarija, incluirá una feria de comidas, un espacio interactivo para niños y una reunión para establecer las bases de un plan nacional de turismo gastronómico boliviano, informó hoy el Movimiento de Integración Gastronómico Boliviano (MIGA).
"Estamos haciendo hincapié en la recuperación del patrimonio alimentario y las cocinas con historia, que es el eje que va mover nuestro simposio Tambo, por eso se traerá a expertos de otros países que estén viendo esta área", explicó a Efe la presidenta de MIGA, Anahí Reyes.
Además de MIGA, son parte de la organización del evento el Gobierno Municipal de Tarija, la Organización de Gestión de Destino de la región homónima, el proyecto Calle Gourmet y la marca de certificación Aromas y Sabores.
"Hay una diversidad de ofertas en este evento, pero queremos que la gente descubra el secreto mejor guardado en gastronomía que es Tarija", señaló a Efe el alcalde de Tarija, Rodrigo Paz.
El encuentro tendrá cuatro espacios: Tambo Mercado, donde estarán a la venta productos bolivianos; Tambo Gustos y Sabores, que ofrecerá la mejor comida del país anfitrión; Tambo 3D, con juegos lúdicos para los niños, y Tambo Simposio, dentro del cual se llevarán a cabo las charlas.
Al simposio asistirán la chef argentina Nora Gómez, que promueve las cocinas ancestrales y fue ganadora del concurso "Buscando al nuevo cocinero argentino 2014", y su compatriota Magui Choque Villca, conocida como la "reina de las papas andinas" por preservar estos cultivos e impulsar la conservación de la biodiversidad.
También llegará a Bolivia uno de los "embajadores de la culinaria colombiana", Charlie Otero, quien dedicó más de 10 años a recopilar recetas tradicionales de su país.
Además se anuncia la presencia del ecuatoriano Esteban Tapia, quien expondrá sobre la filosofía del "Slow food" que promueve la alimentación sostenible y del holandés Cees Van Casteren, considerado un maestro del vino que ha escrito al menos 10 libros y 500 artículos sobre esa bebida y también sobre comida.
Entre los representantes bolivianos estarán el chef Sebastián Quiroga, propietario del restaurante Ali Pacha, con sede en La Paz, que ganó recientemente el concurso "World Luxury Restaurant Awards" en tres categorías.
También asistirá el miembro de la Asociación de Chefs de Bolivia Juan Pablo Gumiel, cuya especialidad es rescatar recetas de la cocina tradicional de Chuquisaca.
El encuentro gastronómico tiene como lema "Tambo Tarija, gastronomía que enamora en el bicentenario" y reunirá también a historiadores e investigadores para un "diálogo de cocina" en el que expondrán junto a los cocineros que recrearán platos de antaño de Chuquisaca y de la zona de la Chiquitania.
"Ahora nosotros también exportamos la nueva vanguardia gastronómica, es la ida y la venida del conocimiento y la innovación gastronómica", dijo el alcalde tarijeño.
Paz expresó que se pretende, "junto a los invitados y los investigadores" dar los primeros pasos hacia un plan nacional de turismo gastronómico que incluya las experiencias de todo el país.
Este evento se realiza desde 2012 y es la segunda vez que se efectúa en el sur del país. EFE
martes, 26 de septiembre de 2017
El chef con la receta de triunfo
Como la quinua, sencilla y nacida en la altura boliviana, Julio Santos Quispe ingresó callado a la gastronomía del Viejo Mundo. Hoy, el hombre de 42 años es el chef principal del restaurante Monchos House, de Barcelona.
Triunfar en la cocina internacional requiere de un condimento adicional. “Para ocupar un puesto hay al menos 10 personas muy capacitadas”, explica Quispe vía WhatsApp mientras viaja desde la ciudad Condal hasta Marsella (Francia), allí va de paseo.
El jefe de cocina paceño muestra dos platos.
Los retos difíciles motivan a Quispe, quien estudió en la Primera Escuela de Turismo y Hotelería, en 1999. Se tituló en La Paz y consiguió trabajo de inmediato.
“Estuve en muchos restaurantes y hoteles del país, hasta 2005. Luego, como cerraron muchos restaurantes de categoría, al no encontrar un buen trabajo me animé a salir fuera de Bolivia”.
Quispe tenía clara la imagen. Al no tener un lugar donde demostrar sus habilidades optó por irse a Estados Unidos o España. No le preocupó la falta de una visa, él solo buscaba hacer realidad su sueño de sobresalir en algún restaurante de prestigio.
En un ambiente de Monchos House.
Llegó a España indocumentado y, a tiempo de conseguir trabajo, tuvo que disputar un puesto con gente europea, con muchos cursos encima y con tantas ganas de trabajar como él. “Ellos (gerentes y propietarios de locales) también miran la nacionalidad que uno tiene”.
Frente al perol y teniendo a la mano especies, mariscos, carnes, legumbres y demás ingredientes, Quispe se ganó su espacio. “Fui subiendo de puesto hasta llegar a restaurantes importantes y luego me ofrecieron trabajo en una empresa con 14 sucursales, de las que me hice cargo de tres; hoy dirijo un local”.
Con el tiempo consiguió una tarjeta de residencia y tramitó su doble nacionalidad, en la actualidad es boliviano español. Pero así como la quinua no puede dejar atrás su origen —aunque esté rodeada de manjares extranjeros—, Quispe siente que su bolivianidad prevalece. Por eso, se animó a colocar el grano de los Andes en alguno de sus platos de autor (así se denomina a las preparaciones originales que hace cada chef).Luego puso en el menú el risoto de quinua y, además, ha inventado una ensalada con quinua. “Se vende muy bien”.
Cuando empezó a triunfar mandó a traer a su esposa y a su primogénito. Hoy su familia entera vive en Barcelona.
Quispe también atiende una empresa de catering y a veces es contratado para llevar sus manjares a diferentes eventos. Así, sus creaciones van de mesa en mesa, dejando un buen sabor de boca.
jueves, 14 de septiembre de 2017
Travesía culinaria “Las sugestiones ordenan nuestra mente y nuestra vida casi automáticamente”
Dicen que su origen puede ser griego o árabe. Según algunas versiones, los moros la llevaron a España y cuando siglos después éstos se fueron expulsados del país europeo, habrían quedado incorporados allí muchos elementos de la cultura árabe, sobre todo los gastronómicos. Casi en paralelo América fue descubierta. Un nuevo horizonte donde la empanada encontraría muchas vidas nuevas, en la empanada chilena, la salteña y tucumana, etc.
Pero para explicarnos mejor sobre su origen, está en Bolivia el chef chileno Rodrigo Antonio Jofré Valenzuela, dueño de la empresa de consultorías Gastronomía y Gestión, quien cuenta con una destacada trayectoria profesional.
El chef chileno será protagonista del V Festival Gastronómico de Chile, iniciativa de ProChile y del Consulado General de Chile en La Paz, a pocos días de celebrarse su nuevo aniversario patrio.
Según la agregada de Cultura y Prensa del Consulado de Chile, Odette Magnet, el corazón de este encuentro será una cena esta noche, en el Hotel Casa.
El menú incluirá exquisiteces como ceviche de trucha, paletilla de cordero, crudo valdiviano y torta de merengue.
Jofré nos da una probadita de su amplio menú: las empanadas de pino.
Pero para explicarnos mejor sobre su origen, está en Bolivia el chef chileno Rodrigo Antonio Jofré Valenzuela, dueño de la empresa de consultorías Gastronomía y Gestión, quien cuenta con una destacada trayectoria profesional.
El chef chileno será protagonista del V Festival Gastronómico de Chile, iniciativa de ProChile y del Consulado General de Chile en La Paz, a pocos días de celebrarse su nuevo aniversario patrio.
Según la agregada de Cultura y Prensa del Consulado de Chile, Odette Magnet, el corazón de este encuentro será una cena esta noche, en el Hotel Casa.
El menú incluirá exquisiteces como ceviche de trucha, paletilla de cordero, crudo valdiviano y torta de merengue.
Jofré nos da una probadita de su amplio menú: las empanadas de pino.
lunes, 11 de septiembre de 2017
Marco Quelca, un cocinero encapuchado y revolucionario
El menú fue una jiba en salsa agridulce con puré de plátano. Su ‘revolución culinaria’ deconstruye la división entre la alta cocina y la popular. Conozca a Marco Quelca, el chef detrás de la máscara
Dice Marco Antonio Quelca Huayta (35), el chef enmascarado, el hombre que se inició como lavaplatos y en siete años consiguió su maestría en cocina contemporánea en el Centro internacional de Estudios Turísticos de Canarias (España): “En las altas tierras de Sudamérica se busca la unión armónica del ser con la madre tierra para que ambos corazones latan al mismo son”.
En esa búsqueda de lo natural, el cocinero encapuchado se incorpora a la corriente gastronómica que surge en Europa y que se denomina cocina creativa, una variante de la “nouvelle cuisine” de los años 70, que consiste en la innovación de la comida desde el sabor, aroma, textura hasta la presentación. Aferrado a estos principios se decide por deconstruir el concepto de la alta gastronomía para reivindicar la cocina popular.
“No decimos que es cocina gourmet, decimos que es cocina bien hecha. A bajo costo (los ingredientes se compran en el mercado) y asequible para cualquier ama de casa”, explican Quelca y sus ayudantes, a los animados vecinos de la Villa Primero de Mayo, la populosa ciudadela cruceña escenario de su más reciente intervención culinaria, una puesta en escena que invita a probar sus innovadoras recetas.
Sabor clandestino
Son las 18:00 del miércoles 6 de septiembre y Marco Quelca llega con puntualidad europea. Los comensales callejeros (como los llama) se acercan con cautela, pero a paso firme, a la esquina elegida frente a la plaza principal de la Villa Primero de Mayo para instalar, por un tiempo no mayor a 20 minutos, una especie de pascana ambulante. Antes de servir y ante el asedio de las cámaras de curiosos, cubre su rostro con un pasamontañas a la manera de líderes revolucionarios del siglo XX o de los ‘lustras’ que trabajan en la sede de Gobierno.
- ¿Probamos?- pregunta una joven a otra.
- Pero tiene la cara tapada -le responde.
- ¿Y eso qué tiene que ver?
- Bueno sí - reconoce-. Pero que no nos vaya a cobrar.
Intervención culinaria
Desde hace tres años y medio el colectivo gastronómico y artístico Sabor Clandestino gestiona dos proyectos: Somos Calle y Cascándole, que autogestionan intervenciones en la calle en la que de manera anónima invitan comida a los comensales en zonas populares, utilizando capuchas para quitarse la identidad.
“Ofrecemos propuestas gratuitas, empleando la esencia de la comida de calle y la tradicional, dando nuevas opciones de comida al comensal de a pie y de esta manera contagiarlos a una curiosidad de consumir productos populares de diferentes formas”, explica Quelca en su página de Facebook.
En la Villa convidaron una popular jiba, pero aderezada con su peculiar estilo creativo: la jiba fue cocida a baja temperatura, acompañada de puré de plátano acanelado; queso cremoso, salsa agridulce picante, galleta con base en yuca, almendra y limón mandarina y mayonesa de perejil y apio.
La iniciativa logró el efecto deseado. Para Carlos Pardo, viviente desde hace muchos años de la zona: “Los sabores son agradables y bien combinados”. “Parece que el señor es chef profesional”, remata intrigado.
Para Esther Bernabé lo mejor fue la salsa y la presentación. “Me gustaría intentarlo en mi casa”, agregó, sin sospechar que fue parte de una escena en que se burlaron de la alta cocina.
Dice Marco Antonio Quelca Huayta (35), el chef enmascarado, el hombre que se inició como lavaplatos y en siete años consiguió su maestría en cocina contemporánea en el Centro internacional de Estudios Turísticos de Canarias (España): “En las altas tierras de Sudamérica se busca la unión armónica del ser con la madre tierra para que ambos corazones latan al mismo son”.
En esa búsqueda de lo natural, el cocinero encapuchado se incorpora a la corriente gastronómica que surge en Europa y que se denomina cocina creativa, una variante de la “nouvelle cuisine” de los años 70, que consiste en la innovación de la comida desde el sabor, aroma, textura hasta la presentación. Aferrado a estos principios se decide por deconstruir el concepto de la alta gastronomía para reivindicar la cocina popular.
“No decimos que es cocina gourmet, decimos que es cocina bien hecha. A bajo costo (los ingredientes se compran en el mercado) y asequible para cualquier ama de casa”, explican Quelca y sus ayudantes, a los animados vecinos de la Villa Primero de Mayo, la populosa ciudadela cruceña escenario de su más reciente intervención culinaria, una puesta en escena que invita a probar sus innovadoras recetas.
Sabor clandestino
Son las 18:00 del miércoles 6 de septiembre y Marco Quelca llega con puntualidad europea. Los comensales callejeros (como los llama) se acercan con cautela, pero a paso firme, a la esquina elegida frente a la plaza principal de la Villa Primero de Mayo para instalar, por un tiempo no mayor a 20 minutos, una especie de pascana ambulante. Antes de servir y ante el asedio de las cámaras de curiosos, cubre su rostro con un pasamontañas a la manera de líderes revolucionarios del siglo XX o de los ‘lustras’ que trabajan en la sede de Gobierno.
- ¿Probamos?- pregunta una joven a otra.
- Pero tiene la cara tapada -le responde.
- ¿Y eso qué tiene que ver?
- Bueno sí - reconoce-. Pero que no nos vaya a cobrar.
Intervención culinaria
Desde hace tres años y medio el colectivo gastronómico y artístico Sabor Clandestino gestiona dos proyectos: Somos Calle y Cascándole, que autogestionan intervenciones en la calle en la que de manera anónima invitan comida a los comensales en zonas populares, utilizando capuchas para quitarse la identidad.
“Ofrecemos propuestas gratuitas, empleando la esencia de la comida de calle y la tradicional, dando nuevas opciones de comida al comensal de a pie y de esta manera contagiarlos a una curiosidad de consumir productos populares de diferentes formas”, explica Quelca en su página de Facebook.
En la Villa convidaron una popular jiba, pero aderezada con su peculiar estilo creativo: la jiba fue cocida a baja temperatura, acompañada de puré de plátano acanelado; queso cremoso, salsa agridulce picante, galleta con base en yuca, almendra y limón mandarina y mayonesa de perejil y apio.
La iniciativa logró el efecto deseado. Para Carlos Pardo, viviente desde hace muchos años de la zona: “Los sabores son agradables y bien combinados”. “Parece que el señor es chef profesional”, remata intrigado.
Para Esther Bernabé lo mejor fue la salsa y la presentación. “Me gustaría intentarlo en mi casa”, agregó, sin sospechar que fue parte de una escena en que se burlaron de la alta cocina.
viernes, 8 de septiembre de 2017
Medio siglo preparando platos típicos
El paso de los años no le borra de la memoria cómo preparar un buen tujuré o una deliciosa cuajadilla a Asunta Gutiérrez, que lleva más de medio siglo vendiendo delicias cruceñas en el mercado Nuevo, ubicado a tres cuadras de la plaza 24 de Septiembre.
Doña Asunta es una de las seis “supervivientes” del mercado Nuevo y una experta en la preparación de platos típicos cruceños. Ella participará del festival de comidas típicas, que se llevará a cabo del 22 al 23 de septiembre en ese merca-
do. Este evento tiene como finalidad conmemorar los 207 años de la gesta libertaria de Santa Cruz.
La lejía es uno de los ingredientes principales que utiliza doña Asunta para hacer tujuré a leña. Dice que el “secreto” para preparar una sabrosa cuajadilla es que la leche de vaca sea natural (sin agua) y que esté tibia a la hora de ser mezclada con el cuajo. “Si la leche está fría no se corta como debe ser y sale sin sabor”, dice la mujer, que tiene más de 80 años de edad y que a sus 17 años aprendió el oficio con el que crio a sus 10 hijos.
Los precios de sus cuajadillas varían dependiendo del tamaño del recipiente, hay desde Bs 5 hasta Bs 10.
Julieta Villarroel, oriunda de Cochabamba, es una de las vendedoras de comida más antiguas en el mercado Nuevo. A sus 17 años Julieta vendía verduras, luego frutas y desde hace más de 20 años vende comida. Ahora es experta en preparar majao de charque, locro carretero y picante de gallina y de lengua.
Ella recuerda con nostalgia que años antes preparaba cogote relleno. Sus comidas cuestan desde Bs 10 hasta Bs 15.
Nelly Huaygua es otras de las cocineras, que lleva 41 años preparando delicias cambas. “El secreto para preparar un buen majao batido es no dejar de batir la olla cuando está cociendo el arroz y hay que retirarlo del fuego antes de que esté bien cocido, de lo contrario se hace un pututo”, dice.
Mario Suárez, más conocido como Mario Hígado, cuenta que se crio en medio de las ollas y que el gusto por la cocina lo heredó de su abuela. Sabe preparar chicha de maíz, patasca de chancho, locro carretero, sopa de maní y salpicón, además de hígado revuelto. Según él, poco a poco se está distorsionando la preparación de los platos típicos como la chicha de maíz, que ahora es reemplazada por harina de trigo, mientras que a la sopa de maní la mezclan con arroz o fideo.
martes, 29 de agosto de 2017
¿Dónde están las mujeres de la gastronomía latinoamericana?
La jefa de cocina del mejor restaurante de América Latina es mujer. No solo es la jefa de cocina: es copropietaria del restaurante.
Pía León lleva seis años al mando del equipo de cocineros de Central, un restaurante en la capital de Perú, que ocupa el primer lugar en la lista de los 50 Mejores Restaurantes de América Latina desde 2014 y el quinto puesto en la lista los 50 Mejores Restaurantes del Mundo. Todos los premios que ha recibido el restaurante, el más reconocido de la región hoy, llegaron cuando León ya llevaba las riendas de la cocina.
Sin embargo, cuando en los medios se habla de Central, pareciera que se trata del esfuerzo y los logros de un solo hombre: el esposo de León, chef y copropietario del restaurante, Virgilio Martínez. En la cobertura del mundo gastronómico es habitual que la prensa y el público centren su atención en la figura principal y dejen de lado a los integrantes de su equipo, casi siempre tan importantes como el chef que acapara el rol protagónico.
Ocurre que también es habitual que esas figuras atraigan mayor atención cuando son hombres. Un botón de muestra: de los veintidós cocineros a los que la exitosa serie de Netflix “Chef’s Table” ha dedicado un episodio, solo seis son mujeres.
Según una entrevista que le hice a León en 2012, cuando llegó a pedir trabajo a Central, el que ahora es su esposo le dijo, medio en broma, medio en serio, que no le gustaba trabajar con mujeres. Martínez, entonces una estrella creciente en la cocina peruana que había regresado a Perú para abrir su primer restaurante tras años de carrera en el extranjero, le dijo a León que no estaba seguro de contratarla porque dudaba de que pudiera aguantar el ritmo de la cocina.
La actitud de Virgilio Martínez, hoy casado con esa cocinera a la que casi no contrató, es otra. En un artículo publicado en el sitio Eater.com en julio de este año, el chef se hacía cargo de la falta de reconocimiento hacia su jefa de cocina y se quejaba: “Pía es quien dirige la cocina de Central, no recibe el crédito que merece y es ella quien está siempre en la cocina haciendo el trabajo duro”.
Luego de leer ese artículo decidí hablar con Pía León y preguntarle si opinaba lo mismo. León es una mujer decidida, consciente del éxito que ha alcanzado en su carrera, a la que no le gusta demasiado ser el centro de atención pero que entiende que el trabajo implica sentarse a conversar con la prensa y que, en general, opina que en la cocina no hay diferencias entre hombres y mujeres. Se trata, me ha dicho más de una vez, de cuán duro estés dispuesto a trabajar, sin importar el género.
Sin embargo, cuando le pregunté si había sentido que su trabajo no es reconocido de la misma forma por el hecho de ser mujer, me dijo: “A mí no me afecta de manera personal, no le doy importancia, pero sí es habitual que cuando alguien me presenta, ya sea en el restaurante o en algún evento gastronómico, diga ‘la esposa de Virgilio’ y no ‘la jefa de cocina de Central’”.
Algo similar me contó la chef colombiana Leonor Espinosa, propietaria del restaurante Leo en Bogotá (número 16 en 50 Mejores Restaurantes de América Latina) y recientemente galardonada con el Basque Culinary World Prize, que distingue cocineros responsables de “iniciativas transformadoras”. Cuando le pregunté a Espinosa si ella se había sentido discriminada durante su carrera, me dijo: “Me ha ocurrido en distintos ámbitos, pero donde lo he notado más es cuando he asistido como invitada a escuelas de cocina junto con colegas varones. Ellos son tratados como ‘chef’ y yo como ‘señora’”.
Al igual que ocurre en otros gremios tradicionalmente monopolizados por hombres, el mundo de la cocina profesional ha empezado a tener una discusión cada vez más seria sobre el papel de las mujeres en el negocio.
En 2010, tuve una conversación al respecto con Ruth Reichl, antigua crítica de restaurantes de The New York Times, exeditora de Gourmet Magazine (hasta su desaparición en 2009) y una de las periodistas gastronómicas más respetadas del mundo. Reichl me contó que en 1979 había publicado un artículo en la revista New West sobre las chefs y su ascenso en el mundo gastronómico. “Todos estábamos convencidos de que el tiempo de las chefs estaba llegando y que todo iba a cambiar. Y ahora, más de veinticinco años después, una vuelve la mirada atrás y es sorprendente ver cuán poco ha cambiado en realidad”, me dijo. Luego se explayó acerca de lo tremendamente demandante y físicamente agotador que es este trabajo, y lo poco que se gana si no se pertenece al uno por ciento que se encuentra en la cima.
La cocinera Carolina Bazán, chef y propietaria del restaurante Ambrosía en Santiago de Chile, me dio una respuesta casi idéntica: “Este es un rubro y un trabajo muy sacrificado, duro y con horarios no compatibles con la vida familiar, por lo que hay que escoger y, lógicamente, muchas mujeres escogen la vida familiar y buscan un trabajo con horario compatible”. Bazán, al igual que ocurre con Pía León y Virgilio Martínez —y muchos otros en la industria—, ha trasladado la vida familiar a su restaurante. Su pareja, Rosario Onetto, es la sommelier de Ambrosía.
Más de siete años después de mi primera conversación con Ruth Reichl, decidí contactarla de nuevo para preguntarle si su mirada sobre el tema había cambiado. La periodista me dijo que sí, que hay un factor que entonces no veía y que hoy le parece fundamental. “He entendido que detrás de cada chef exitoso de verdad hay un exitoso hombre o mujer de negocios que invierte no solo su dinero, sino también su talento y esfuerzo para que ese cocinero alcance el éxito”, me dijo.
Ningún chef, insistió Reichl, había logrado sobresalir sin una figura así. “Y ocurre que, todavía, muy pocas de esas personas invierten de la misma manera en las chefs. Mientras esos hombres o mujeres de negocios no decidan invertir en serio en mujeres, los hombres continuarán dominando la industria”, añadió.
Kamilla Seidler, la chef del restaurante Gustu en La Paz, Bolivia, ha sido elegida la mejor chef de América Latina. Credit Cortesía Gustu
Otra cocinera que trabaja en Latinoamérica, la danesa Kamila Seidler, al mando del restaurante boliviano Gustu (número 14 de los 50 Mejores Restaurantes de América Latina), ofreció una explicación similar cuando le pregunté por qué creía que la presencia femenina entre los chefs más reconocidos era menor. Seidler me dijo: “Yo no me despierto en la mañana pensando que soy mujer sino que puedo y debo hacer mi trabajo, y me preparo el café. Pero si te fijas, el mundo de las finanzas también está dominado por hombres. Entonces, esos inversionistas, que son hombres, y son los que ponen el dinero, confían más en poner un negocio con un hombre al frente, en lugar de una mujer. Por ignorancia, claro”.
¿Mujeres Chef o solo Chefs?
En esta discusión acerca del lugar de las mujeres en la industria gastronómica, existen posiciones y correctivos distintos.
La organización The World’s 50 Best Restaurants, por ejemplo, incluyó entre los premios que otorga año a año uno llamado Best Female Chef, que se otorga a la mejor cocinera del mundo según la votación de los panelistas miembros del jurado. En sus cuatro años de vida, el premio ha recibido diversas críticas.
Anthony Bourdain, el famoso escritor y presentador de televisión, preguntó en Twitter: “¿Por qué —en este momento de la historia— necesitamos una mención especial a la Mejor Mujer Chef? ¿Como si fueran una curiosidad?”. La periodista Marian Bull se burló del premio en un artículo para GQ llamándolo “una ridícula curita en el intento de solucionar un problema mucho más grande”.
William Drew, editor general de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo, escribió en enero de 2017 un artículo en la web de los premios haciéndose cargo de estas críticas. En resumen, Drew señalaba que mientras siguiéramos viviendo en un mundo machista, era necesario poner el reflector sobre los logros de las mujeres, aun a riesgo de separarlas de sus colegas hombres.
“Un día esperamos que la existencia de Best Female Chef Award se haga obsoleta. Como están las cosas en la actualidad, ese escenario se vislumbra todavía lejano. Trabajemos colectivamente para cambiar eso y celebremos la brillantez de estas chefs en el proceso”, terminaba Drew.
La crítica de restaurantes del diario El Comercio de Perú, Paola Miglio, tiene una perspectiva parecida. Miglio lleva más de una década escribiendo sobre cocina en diversos medios, luchando de manera resuelta tanto en prensa como en redes sociales por combatir el machismo en la industria, y desde julio de este año es responsable de la única sección de crítica gastronómica que sobrevive en los diarios del país que muchos llaman la capital gastronómica de América Latina.
Cuando le pregunté a Miglio qué opinaba de los premios que hacían distinción entre los chefs y las mujeres chef, me respondió: “No deberían existir, pero ahora, en este contexto, es todavía necesario que existan para visibilizar el trabajo de las mujeres”.
Por supuesto, esa mirada de Drew y Miglio no es compartida ni por todas las periodistas ni todas las chefs. De hecho, como me recordó Helen Hollyman, editora de Munchies —el sitio de VICE dedicado a temas gastronómicos— la cocinera francesa Dominique Crenn ha popularizado el lema “We’re not ‘female chefs’, just chefs” (No somos ‘mujeres chef’, solo chefs), a pesar de haber ganado el premio en 2016.
Hollyman es una periodista experimentada, que ha trabajado como cocinera en restaurantes y dirige con talento Munchies. Le pregunté si pensaba que la cobertura sobre mujeres en prensa gastronómica es todavía machista. Su respuesta empezó conciliadora. “Creo que debemos ser cuidadosos cuando generalizamos sobre la ‘prensa gastronómica’. Hay medios que están haciendo un trabajo arduo por resaltar el trabajo de mujeres estupendas en esta industria”, me dijo.
Centrada en el mercado estadounidense, la editora habló de medios como Cherry Bombe, Eater, así como los artículos de John Edge para la revista Oxford American. Luego añadió: “¿Me preguntas si creo que la prensa en general sigue siendo machista? Bueno, ¿has leído algo acerca de la celulitis en el trasero de George Clooney? Yo tampoco”.
‘Es que no hay mujeres’
En abril de 2016, la Asociación Peruana de Gastronomía, la institución que organiza Mistura, el festival gastronómico más importante de América Latina, inauguró la primera edición de su Congreso Internacional de Gastronomía. Para el evento trajeron ponentes de todas partes del mundo. Había únicamente dos mujeres entre los expositores, además de una moderadora.
Tres mujeres de un total de 33 panelistas en ocho mesas a lo largo de dos días.
Varias periodistas, entre ellas Paola Miglio, interpelaron directamente a la asociación, que en un primer momento no supo responder. Para la segunda edición, al año siguiente, ya habían aprendido la lección. La imagen del evento, en un video distribuido por redes sociales, fue Malena Martínez, gerenta de Central y jefa de Mater Iniciativa, el laboratorio de investigación del restaurante.
La mayoría de veces cuando esto ocurre, me explica la comunicadora venezolana Sasha Correa del Basque Culinary Center, responde a dos excusas: “No tenemos problema con las mujeres, pero es que no hay mujeres” o “Hay mujeres pero objetivamente no son tan buenas como los hombres que tenemos pensados, o no manejan tan bien el tema o el escenario o la prensa como ellos”.
La respuesta de Correa, que ha organizado congresos, paneles y conferencias gastronómicas en Latinoamérica y Europa, es siempre la misma: “¿Y si hubiera mujeres y el problema es que no las conoces o no sabes que existen?”.
Correa me dice que no ha habido escenario ni tema en “el que no haya podido desmontar la tesis del no hay”. Lo que pasa, en su experiencia, es que si uno se guía únicamente por lo que aparece en las portadas de las revistas o la televisión, en efecto, parece que las mujeres en la gastronomía son invisibles.
Es hora de que los medios, que en su mayoría parecen no aburrirse de repetir el cliché de la cocina como territorio de machos que Anthony Bourdain retrató en su clásico libro “Kitchen Confidential” en 2000, hace ya 17 años, tomen nota.
OPINIONES
Leonor Espinosa, Chef Colombiana
“Cuando he asistido como invitada a escuelas de cocina junto con colegas varones, ellos son tratados como ‘chef’ y yo como ‘señora’”.
Helen Hollyman, Editora de Munchies
“¿Me preguntas si creo que la prensa en general sigue siendo machista? ¿Has leído algo acerca de la celulitis en el trasero de George Clooney? Yo tampoco”.
Diego Salazar es periodista y Academy Chair para Sudamérica Norte de los World’s 50 Best Restaurants Awards.
Asociación de Chef´s de Bolivia
La Asociación de Chef´s de Bolivia filial Cochabamba realizó el acto de posesión del directorio para la gestión 2017- 2019. El evento se llevó a cabo en A&B Eventos y Arte. María Julia Ávila es la past presidenta y Claudia Sauma, la flamante presidenta. Después del acto formal, los presentes compartieron un brindis.
domingo, 6 de agosto de 2017
De comunicador a chef Roberto Pérez
Sencillez, carisma y ganas de sobresalir son los ingredientes que hacen de Roberto Pérez un chef “todo terreno”. Sus jornadas resultan largas. Mucho más de lo que seguramente imaginó cuando decidió dejar a un lado la comunicación para apostar por la cocina de manera profesional. “Cuando salí bachiller, mis papás no querían que estudie gastronomía, así que estudié comunicación por darles gusto (sonríe), pero no ganaba bien, era la pelea por conseguir auspiciadores, así que estudié gastronomía y, pues, me rendía más y por eso decidí dejar la comunicación y aunque son largas horas, no me arrepiento de estar donde estoy porque la cocina es mi rincón de creatividad”, cuenta Roberto, el popular “Gato chef”, quien cada mañana transmite alegría y a la vez seriedad en la revista Al Día de Bolivisión.
LG: ¿CUÉNTANOS TU ETAPA EN LA COMUNICACIÓN?
R: Ya estoy unos 10 años, empecé en Unitel, en el programa “Enemigo público” en la parte de producción el 2012. Luego me fui a Capital Chanel, donde tenía un programa que se llamaba “El clan”. Pasé a Cadena A en “Cápsulas de escape”, luego a Palenque TV en “Hombres trabajando para ellas” y ahora estoy ya ocho meses en Bolivisión. También hice radio, estuve en el Grupo Fides y en Radio Colorados.
LG: ¿DÓNDE ESTUDIASTE GASTRONOMÍA?
R: En la escuela “Mariano Moreno” en Buenos Aires, Argentina. Me fui a estudiar por un año, al regresar me puse planes, pues me dije que quería verme en un programa de televisión, que debía tener mi escuela de cocina, mi empresa de eventos, mis revistas y gracias a Dios se está dando poco a poco.
LG: ¿CUÁLES DE TUS METAS YA LAS CUMPLISTE?
R: Tengo mi escuela de cocina, con sucursal en Cochabamba y se llama “El gato chef”, tengo una heladería, unos snacks, empresa de eventos, pronto saldrá mi revista. He trabajado fuerte y Dios mediante voy cumpliendo todo.
LG: ¿POR QUÉ EL NOMBRE DE “GATO CHEF”?
R: (sonríe) Porque desde chango me dicen gato y cuando era la hora de poner nombre a mi restaurante salió “El gato chef” de entre muchos nombres y es fácil acordarse, ¿no? Y así comienza la época del Gato chef el 20 de febrero del 2011.
LG: ¿TE GUSTA QUE TE DIGAN ROBERTO O GATO CHEF?
R: Los dos, no me hago problema, pero más bonito es Gato chef (sonríe).
LG: ¿QUÉ EVALUACIÓN HACES DE ESTOS OCHO MESES EN BOLIVISIÓN?
R: Es impresionante el cariño de la gente. Por ejemplo cuando tú tienes tu restaurante entran los invitados a tu comedor y tú tienes la oportunidad de atenderlos, estar en un medio de comunicación masivo, como la televisión, es al revés, yo entro a su comedor, a su cocina y son miles de personas que nos están viendo y esa es la parte más motivadora, que te incentiva a seguir trabajando e investigando. Y si estoy ahí no es porque me invitaron por mi bonita cara, ¿no?, es porque trabajo en serio.
LG: ¿QUÉ ES LO MEJOR DE TU TRABAJO?
R: Dar un granito de arena y de esa manera compartir, llegar y enseñar a la gente.
LG: ¿Y LO MALO?
R: De repente los horarios (sonríe), levantarse 4:30 todos los días y dormir a la 1 o 1 y media de la mañana todos los días, no hay tiempo para descansar. Te la pasas trabajando y trabajando, estás en la cocina caliente y sales al frío, luego tienes que limpiar y así pasa el tiempo.
LG: ¿ADMIRAS A ALGUIEN DE LA GASTRONOMÍA EN BOLIVIA?
R: Sí, a varios, como a Emilio Garnica, Osca Mora y otros.
LG: A PESAR DE TODO LO QUE LOGRASTE HASTA EL MOMENTO, ¿CUÁNDO TE SENTIRÁS REALIZADO?
R: Cuando Bolivia llegue a tener un aporte mío dentro de su gastronomía. Cada día vamos aprendiendo, conociendo, siempre innovando cosas, pero llegará el día cuando tenga que dar el zarpazo y decir este es el plato Gato chef.
“Cuando reniego soy un demonio”
Roberto Pérez Arteaga nació el 23 de septiembre en la ciudad de La Paz. Soltero, es egresado de la carrera de comunicación de la Universidad San Francisco de Asís. Estudió gastronomía en la Escuela “Mariano Moreno” de Buenos Aires, Argentina. Hincha del Bolívar, dice ser de carácter divertido, “pero en el momento que hay que trabajar soy muy serio y cuando reniego soy un demonio”, confiesa. Su virtud es tener mucha paciencia. Su defecto es no creer tanto en el amor. Sus platos preferidos son el picante de lengua y la picana y los que le salen mejor los que realiza a leña y carbón. Se define “como una persona innovadora, luchadora, trabajadora, que cree en su país”.
LG: ¿CUÉNTANOS TU ETAPA EN LA COMUNICACIÓN?
R: Ya estoy unos 10 años, empecé en Unitel, en el programa “Enemigo público” en la parte de producción el 2012. Luego me fui a Capital Chanel, donde tenía un programa que se llamaba “El clan”. Pasé a Cadena A en “Cápsulas de escape”, luego a Palenque TV en “Hombres trabajando para ellas” y ahora estoy ya ocho meses en Bolivisión. También hice radio, estuve en el Grupo Fides y en Radio Colorados.
LG: ¿DÓNDE ESTUDIASTE GASTRONOMÍA?
R: En la escuela “Mariano Moreno” en Buenos Aires, Argentina. Me fui a estudiar por un año, al regresar me puse planes, pues me dije que quería verme en un programa de televisión, que debía tener mi escuela de cocina, mi empresa de eventos, mis revistas y gracias a Dios se está dando poco a poco.
LG: ¿CUÁLES DE TUS METAS YA LAS CUMPLISTE?
R: Tengo mi escuela de cocina, con sucursal en Cochabamba y se llama “El gato chef”, tengo una heladería, unos snacks, empresa de eventos, pronto saldrá mi revista. He trabajado fuerte y Dios mediante voy cumpliendo todo.
LG: ¿POR QUÉ EL NOMBRE DE “GATO CHEF”?
R: (sonríe) Porque desde chango me dicen gato y cuando era la hora de poner nombre a mi restaurante salió “El gato chef” de entre muchos nombres y es fácil acordarse, ¿no? Y así comienza la época del Gato chef el 20 de febrero del 2011.
LG: ¿TE GUSTA QUE TE DIGAN ROBERTO O GATO CHEF?
R: Los dos, no me hago problema, pero más bonito es Gato chef (sonríe).
LG: ¿QUÉ EVALUACIÓN HACES DE ESTOS OCHO MESES EN BOLIVISIÓN?
R: Es impresionante el cariño de la gente. Por ejemplo cuando tú tienes tu restaurante entran los invitados a tu comedor y tú tienes la oportunidad de atenderlos, estar en un medio de comunicación masivo, como la televisión, es al revés, yo entro a su comedor, a su cocina y son miles de personas que nos están viendo y esa es la parte más motivadora, que te incentiva a seguir trabajando e investigando. Y si estoy ahí no es porque me invitaron por mi bonita cara, ¿no?, es porque trabajo en serio.
LG: ¿QUÉ ES LO MEJOR DE TU TRABAJO?
R: Dar un granito de arena y de esa manera compartir, llegar y enseñar a la gente.
LG: ¿Y LO MALO?
R: De repente los horarios (sonríe), levantarse 4:30 todos los días y dormir a la 1 o 1 y media de la mañana todos los días, no hay tiempo para descansar. Te la pasas trabajando y trabajando, estás en la cocina caliente y sales al frío, luego tienes que limpiar y así pasa el tiempo.
LG: ¿ADMIRAS A ALGUIEN DE LA GASTRONOMÍA EN BOLIVIA?
R: Sí, a varios, como a Emilio Garnica, Osca Mora y otros.
LG: A PESAR DE TODO LO QUE LOGRASTE HASTA EL MOMENTO, ¿CUÁNDO TE SENTIRÁS REALIZADO?
R: Cuando Bolivia llegue a tener un aporte mío dentro de su gastronomía. Cada día vamos aprendiendo, conociendo, siempre innovando cosas, pero llegará el día cuando tenga que dar el zarpazo y decir este es el plato Gato chef.
“Cuando reniego soy un demonio”
Roberto Pérez Arteaga nació el 23 de septiembre en la ciudad de La Paz. Soltero, es egresado de la carrera de comunicación de la Universidad San Francisco de Asís. Estudió gastronomía en la Escuela “Mariano Moreno” de Buenos Aires, Argentina. Hincha del Bolívar, dice ser de carácter divertido, “pero en el momento que hay que trabajar soy muy serio y cuando reniego soy un demonio”, confiesa. Su virtud es tener mucha paciencia. Su defecto es no creer tanto en el amor. Sus platos preferidos son el picante de lengua y la picana y los que le salen mejor los que realiza a leña y carbón. Se define “como una persona innovadora, luchadora, trabajadora, que cree en su país”.
miércoles, 2 de agosto de 2017
Alana Lliteras
Alana Lliteras tiene 13 años y fue la primera ganadora del reality show MásterChef Júnior (que se transmite en televisión por cable). Después de haber estado en este programa la adolescente se convenció de que quería dedicar su vida a la cocina.
Al regresar a su natal Mérida (en México), Alana entró a trabajar en algunos de los restaurantes más importantes de su ciudad.
“En uno me dejaron crear mi propio platillo y se vendió a los clientes”, recuerda con emoción.
Día a día, esta pequeña cocineracombinar sus clases regulares con un trabajo culinario. Alana asegura que a pesar de haber ganado el concurso, en la cocina de los restaurantes la tratan como una igual.
“Trabajo con la misma presión que los demás. En realidad mi vida no cambió mucho, sí hay gente que me reconoce, pero mis amigos me tratan igual”, dice.
Alana, por su corta edad, aún no se dedica a tiempo completo a su pasión, pero dice que con el dinero que ganó en el concurso ya tiene una parte para poder ir a una de las escuelas más importantes de Francia.
Al regresar a su natal Mérida (en México), Alana entró a trabajar en algunos de los restaurantes más importantes de su ciudad.
“En uno me dejaron crear mi propio platillo y se vendió a los clientes”, recuerda con emoción.
Día a día, esta pequeña cocineracombinar sus clases regulares con un trabajo culinario. Alana asegura que a pesar de haber ganado el concurso, en la cocina de los restaurantes la tratan como una igual.
“Trabajo con la misma presión que los demás. En realidad mi vida no cambió mucho, sí hay gente que me reconoce, pero mis amigos me tratan igual”, dice.
Alana, por su corta edad, aún no se dedica a tiempo completo a su pasión, pero dice que con el dinero que ganó en el concurso ya tiene una parte para poder ir a una de las escuelas más importantes de Francia.
José Luis Neyra
Para José Luis Neyra, cocinar es un estilo de vida.
Cuando se prepara un alimento o bebida, todos los sentidos tienen que funcionar en su máxima expresión.
A sus 26 años de edad, y después de un largo recorrido por el mundo de la gastronomía, para este chef y barista (experto en la preparación de cafés) se necesita mucha precisión en la cocina si se quiere alcanzar la excelencia. Se deben cuidar de los tiempos. Además de tener mucha coordinación y constancia ya que es un requisito indispensable trabajar bajo presión
Para él, en la cocina hay que ser creativos, intrépidos no tenerle miedo a los nuevos sabores, ni a experimentar.
En cuanto al café, José Luis asegura que “Bolivia es un país con una gran calidad de granos y que no tenemos nada que envidiar a otros países, solo nos hace falta explotar y valorar más nuestros productos”.
Quienes quieran probar las creaciones de este excelente barista pueden hacerlo en el café “ D´Neyra- Ozadia” (Oruro Nº221) abierto al público de lunes a miércoles de 8:30 a 20:30 y de jueves a sábado de 8:30 a 16:00, como un espacio para quienes quieran tomarse algunos minutos al día para despejar la mente del ajetreo diario, para tomar un respiro después del trabajo o simplemente disfrutar de uno de los mejores cafés de la ciudad que apuestan por lo hecho en país.
Gastrónomos Asociados de Bolivia
En Septiembre de 2015, en la ciudad de La Paz, un grupo de chefs profesionales visionarios deciden cambiar el curso de sus carreras y trabajar juntos para mejorar la industria y cultura gastronómica de Bolivia dando vida a GAB (Gastrónomos Asociados de Bolivia).
GAB es una organización sin fines de lucro que ofrece continuamente programas de capacitación profesionales, seminarios y pasantías entre muchos otros beneficios para sus socios y estudiantes. También existe la modalidad de socio corporativo, diseñado para las empresas que están en el rubro y que desean certificarse con excelencia con parámetros internacionales.
Cuentan con el aval del Foro Panamericano de asociaciones Gastronómicas profesionales (una de las mayores organizaciones profesionales de Latinoamérica).
El objetivo de GAB es formar jóvenes cocineros bolivianos que sean líderes y que puedan llevar la gastronomía a niveles más competitivos mundialmente.
Para lograr este propósito se dan cursos de actualización y de especialización en distintas áreas además de la guía y apoyo en competencias estandarizadas.
GAB es una organización sin fines de lucro que ofrece continuamente programas de capacitación profesionales, seminarios y pasantías entre muchos otros beneficios para sus socios y estudiantes. También existe la modalidad de socio corporativo, diseñado para las empresas que están en el rubro y que desean certificarse con excelencia con parámetros internacionales.
Cuentan con el aval del Foro Panamericano de asociaciones Gastronómicas profesionales (una de las mayores organizaciones profesionales de Latinoamérica).
El objetivo de GAB es formar jóvenes cocineros bolivianos que sean líderes y que puedan llevar la gastronomía a niveles más competitivos mundialmente.
Para lograr este propósito se dan cursos de actualización y de especialización en distintas áreas además de la guía y apoyo en competencias estandarizadas.
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