lunes, 7 de julio de 2014

Lapping con sabor criollo

“Pase joven, bien servidito. Sírvase caballero el lapping tradicional”. Son frases que se escucharon de las “caseras” a la hora de intentar vender un plato de lapping. La variedad de la oferta gastronómica no faltó en la Plazuela Cobija, que se encontraba repleta de distintos puestos de comida en la segunda Feria del Lapping y la Chuleta, actividad promovida por la Oficialía Superior de Culturas de Cochabamba.

Entre aromas de carne asada, choclo recién cocido y verdura fresca picada, los comensales cochabambinos no faltaron a la cita gastronómica, explicando que este plato tradicional de nuestra región gusta al paladar por “su sabor, la presentación e ingredientes que lo componen”.

El cronista de la ciudad y crítico gastronómico, Ramón Rocha Monroy, explicó que el secreto de un buen lapping, tratándose de una carne dura, es que “requiere ser ablandada con papaya y también se suele marinar en limón, le da una mejor consistencia”.

Del mismo modo, opinó Felicidad Soto de Pesoa, propietaria del restaurante “Los Amigos”, destacando las cualidades del limón a la hora de cocinar.

“No hay que marinarlo mucho (el lapping), unos momentos antes de asar y la carne se empieza a deshacer, lo cual indica que es el momento para servir”, agregó Soto.

Otros elementos que hacen a un “buen lapping” son la presentación y el sabor, según explicó Fabiana Pereira, una comensal presente en la feria.

Para muchas de las personas presentes en la plazuela Cobija, lo que también hace a un buen lapping son sus complementos. Tubérculos, como la papa, granos, como mote de haba o una mazorca de choclo deben acompañar a la carne.

“El soltero, el choclo y la llawja son imprescindibles en un buen lapping, además del sabor de la carne, que sea blandita y jugosa”, añadió Miguel Maurobejo.

Según Rocha Monroy, el lapping usualmente se servía con mote y quesillo, a veces derretido sobre el mote. Posteriormente, el plato fue evolucionando y se empezó a introducir la papa frita o la papa blanca (cocida).

Otros ingredientes típicos de nuestra región son el mote de haba y el “soltero” o q’allu (ensalada que contiene tomate, cebolla, quesillo y en algunos casos locoto y quilquiña).

Así también Soto dijo que un distintivo para la ensalada, que acompaña, es la quilquiña, ya que su olor y sabor resaltan el plato.

Para Sonia Fuentes, aparte de todos los elementos previamente mencionados, influye mucho la mano a la hora de cocinar y sazonar los alimentos, pero sobre todo destacó “el amor”, porque “toda comida cocinada con amor es rica”.

domingo, 6 de julio de 2014

PIERNITAS DE POLLO CON DURAZNOS Y HUACATAYA

INGREDIENTES

• Piernas de pollo 3 piezas/persona
• Duraznos al jugo picados la mitad
• Huacataya picada 1 cuchara
• Caldo de pollo ½ taza
• Locoto picado 1 cucharilla
• Cebolla picada ¼ pieza
• Pimienta blanca molida ½ cucharilla
• Sal a gusto
• Aceite Lo necesario
• Mondadientes Lo necesario
• Ajo molido 1 diente
• Vino blanco 2 cucharas
• Vainita cocida 100 grs

PREPARACIÓN

Recorrer la carne del extremo de la pierna hacia el otro extremo hasta dar la vuelta.

Salpimentar, sujetar la carne con mondadientes, sellar las piernitas en un poco de aceite y reservar.

Tostar el ajo y la cebolla hasta que se cristalicen, enfriar y licuar junto al locoto, jugo de durazno y un poco de caldo de pollo.

Colocar las piernitas en un molde de horno, agregar el licuado, los duraznos picados y la huacataya. Hacer cocer por 30 minutos más o menos.

Servir acompañadas de tortilla de papa, vainitas, brócoli, coliflor y tomates.

Asadores realizan II festival del lechón a la cruz

La Asociación de los Asaderos de Tarija en coordinación con el Gobierno municipal de Cercado, presentan este domingo el II Festival del Lechón a la Cruz, evento que se desarrolla con el objetivo de fomentar la cultura y la tradición gastronómica de la región.

El festival forma parte de las actividades programadas con motivo de la fundación de la ciudad de Tarija. Tendrá lugar en la avenida Integración desde las 09:00 horas y será amenizado con la presentación musical de grupos folklóricos.
El representante de la asociación de los asaderos de Tarija, Ricardo Díaz, dijo que en la oportunidad se tiene previsto preparar más de 300 lechones para cubrir los requerimientos de los visitantes.
“Los asadores de los lechones a la cruz se constituirán desde las 0:3 horas de este domingo para preparar los lechones que se tiene que hacer con las brazas a fuego lento”, explicó.
Díaz dijo que para que se tenga un producto de calidad se utiliza la leña de churqui que es la mejor para cocinar los lechones que son provenientes de la región del Chaco tarijeño y del Valle Central.

sábado, 5 de julio de 2014

BUÑUELOS DE VERDURAS

INGREDIENTES

Verduras (cebolla picada, zanahoria rallada, coliflor) 250 grs
Aceite para la fritura

Masa:
Harina de garbanzos 125 grs
Aceite vegetal 1 cucharada
Cilantro en polvo o fresco picado 1 cucharada
Sal 1 cucharada
Agua 150 mls

PREPARACIÓN

Colocar en un bol la harina y mezclar con el aceite, especias y sal, verter el agua hasta obtener una pasta homogénea (si es harina de garbanzos el agua tiene que ser caliente, de lo contrario fría).

Incorporar las verduras a la pasta y remover suavemente.

Calentar una sartén con el aceite para la fritura, dejar caer cucharadas de pasta y verduras, cocer hasta que estén dorados

Escurrir sobre papel absorbente.

Servir acompañados con una salsa.

jueves, 3 de julio de 2014

Incorpora picante a tus platos

El comer picante puede ayudar a adelgazar. En Bolivia, el locoto es el elemento que se utiliza mayormente en las comidas para realzar los sabores de los platos. Éste contiene capsaicina, una sustancia que provee el picante y que sirve para alejar a los depredadores. La capsaicina suscita la activación de los receptores del dolor en nuestro cerebro. Para defenderse, este último ordena al organismo reaccionar, aumentando su tasa de adrenalina, frecuencia cardíaca y transpiración, lo que duplica los gastos energéticos. Asimismo, esta reacción favorece la oxidación y quema de grasas.

Por otro lado, los locotos son ricos en fibras, lo que incrementa considerablemente la sensación de saciedad y permite limitar los aportes calóricos. Además, su sabor picante ayuda a comer más lentamente para evitar quemarse la lengua. También quita las ganas de ingerir un postre u otro alimento dulce, ya que no se puede aprovechar correctamente los sabores.

Toma en cuenta que se debe comer frecuentemente picante para obtener resultados notables sobre la silueta. Sin embargo, no es necesario ingerir un locoto entero o cualquier otro producto que pique en cantidades exageradas, ya que puede provocar irritación de las vías digestivas.

OBSESIÓN POR LAS

DIETAS Y EL PESO IDEAL

IMPORTANCIA DEL BIENESTAR

Antes de obsesionarse con las dietas y entrar en la búsqueda del peso ideal, es importante relativizar esta noción porque lo más importante es sentirse bien con uno mismo. De hecho, no aceptarse es precursor de un complejo que suele volverse grave, ya que puede llevar a la bulimia o anorexia. En el plano psicológico, el peso ideal corresponde al que nos permite sentirnos bien con nuestro cuerpo y mente. Desde un punto de vista físico, el peso debe ser proporcional al tamaño de una persona. Obviamente se debe intentar evitar el sobrepeso por cuestiones de salud. Sin embargo, trata de no amargarte si tienes un par de kilos de más. Opta por comer equilibrado, variado y sano.

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Geanfranco Chiarini: ‘Bolivia puede brillar como potencia culinaria’



Eres ganador de dos estrellas Michelín, ¿qué debe hacer un chef para merecer al menos una?Estas estrellas no se ganan por un plato que prepares, sino por el trabajo en equipo que llega a alcanzar un nivel y un estándar en un restaurante, viene desde cómo eliges la música, el ambiente, la iluminación y el estilo de atención, etc.

¿Dónde aprendiste a cocinar?

Siendo muy niño llegué a Venezuela, donde culminé mis estudios secundarios y cuando decidí que lo mío sería por siempre la cocina, me gradué en el hoy desaparecido Instituto de Alta Gastronomía de Caracas. En los Estados Unidos, a principios de los años 1990, me gradué en el Pittsburgh Culinary Institute, una filial del CIA (Culinary Institute of America). Un año después estaba en París haciendo un Master en Artes Culinarias en la escuela de hotelería Le Cordon Bleu, donde recibí el Grand Diplome Culinaire de manos del propio Andre Cointreau, presidente y propietario de las escuelas Cordon Bleu en el ámbito mundial. En París conocí el Carre' des Feuillants, restaurante de un Grand Chef Relais Chateaux, bajo la tutela del maestro Alain Dutournier, con dos Estrellas Michelín y cuatro Tenedores Michelín.

Has escrito libros sobre gastronomía, ¿qué es lo que resaltas?

La cocina, como todo lo demás en la vida, requiere innovación y fantasía. En mis libros no toco clásicos italianos como el ossobuco a la milanesa o lasagne a la bolognesa, por mencionar dos. Estos clásicos existen en millones de libros. Creo en los nuevos clásicos del nuevo milenio, las nuevas mezclas que permiten al mundo unificarse. La música y el arte son lenguajes invisibles que unen al mundo; la comida lo es también y, probablemente, más.

Tu especialidad es la fusión en la comida italiana, ¿qué significa para ti trabajar en este campo?

Cuando analizas la cocina tradicional española, por ejemplo, y piensas en “paella”, se tiende a olvidar que los árabes estuvieron en ese lugar por casi un milenio y dejaron huellas no solo en la arquitectura sino también en la comida: el arroz y el azafrán en combinación con el pescado local mediterráneo, son mezclas de dos culturas. Por lo tanto, cabe decir que la paella no es 100% española, pero es resultado de una interesante fusión. En mi opinión, todos somos la fusión de diversas culturas, gustos y estilos.

¿Qué te impulsa a visitar Bolivia y transmitir tus conocimientos?

Estoy curioso de visitar ese país y conocer su gastronomía, porque es un país subestimado. Como punto de referencia e inspiración, llevaré nueva tecnología y expondré mis conocimientos sobre levitación magnética, pero además haré que conozcan algunos productos anticáncer basados en productos autóctonos bolivianos que hemos creado con el fin de que las personas puedan incorporarlos en su dieta diaria libre de gluten. Muchos de estos son granos de origen boliviano como la chía, el amaranto y la quinua, que los convertimos en preparaciones deliciosas e interesantes para que el mundo conozca el potencial de Bolivia en la alta gastronomía y la alimentación de salud y vanguardia.

¿En qué consiste la levitación magnética con alimentos?

Se fundamenta en el principio de repulsión que tienen dos polos de igual carga magnética que, con el debido control, provoca que un cuerpo se mantenga suspendido en el aire. Y esto es lo que haremos con la comida, levantando hasta 150 gramos de algún producto, para mostrar cómo puedes sorprender al comensal sin deteriorar, contaminar, ni cambiarle el sabor a los alimentos.

¿Bolivia es un país subestimado en cuanto a su gastronomía?

Sí, Bolivia y sus productos son ricos para promover la cultura, salud, longevidad y calidad de vida; pero Europa, Asia y otros países vecinos se han robado un show desmerecido, ya que Bolivia posee suficientes productos, diversidad y calidad para brillar como una potencia culinaria por sí sola. Es nuestra intención investigar, desarrollar productos y chefs bolivianos de altísima calidad para competir en Europa y el resto del mundo.

¿Qué piensas de los productos andinos?

Creo que son espectaculares y muchos no son conocidos. Queremos demostrar cómo se perciben estos productos en el ámbito europeo para que puedan apreciarlos de mejor manera. Entendemos que al igual que las personas estos productos no son profetas en su tierra. Queremos implementar una concientización en el chef y el consumidor boliviano de apreciar la bella diversidad y alto valor de dichos productos autóctonos.

¿Qué productos desarrollaste a nivel tecnológico y de ingeniería?

Dos productos: uno puede reemplazar el aceite en la comida, o sea podemos hacer una bechamel con 0% de grasas y en la boca se percibe una sensación de grasas increíble por lo tanto el alimento es saludable ya que el ingrediente no es químico sino natural. El otro producto también natural permite hacer mousses al instante con productos dulces o salados pero pueden ser preparados en frío o en caliente, algo inusual en mousses, puesto que para un mousse se usa gelatina o huevos. En esta versión se eliminan los alergénicos, las gelatinas procesadas con colágeno de cochino o de origen animal con un producto natural y versátil.

Gianfranco Chiarini.Texto: Érika Ibargüen Ayub.

Gianfranco Chiarini.


martes, 1 de julio de 2014

Los caminos del mestizaje culinario en Bolivia



Los lectores devotos del Quijote se precian de recitar de memoria sus primera líneas: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”.

Pues la comida que se servía en la mesa de Alonso Quijano no era diferente, un siglo y medio después, de la que llenaba la mesa de las élites de la ciudad de Potosí. Podemos saber esto gracias al Libro de cocina que escribió en 1776 doña Josepha de Escurrechea. Allí están las recetas de la famosa olla, del salpicón y de los duelos y quebrantos.

Este libro de recetas —el único conocido hasta ahora de la época colonial en toda la América hispánica— está en la base de la investigación La gastronomía en Potosí y Charcas, siglos XVIII, XIX y XX de la antropóloga Beatriz Rossells Montalvo, cuya cuarta edición acaba de aparecer.

En el recetario de doña Josepha —Condesa de Otavi y Marquesa de Cayara, nacida en 1736 y fallecida en 1821—, se lee, por ejemplo, que para preparar los duelos y quebrantos hay que “batir huevos como para tortilla, ponerle todas las menudencias de las aves, hasta la tripas, todo cocido y picado, lonjitas de tocino cocido, pedacitos de longaniza media asada, presas de pollo medio asadas, cebollas, tomates, ajíes verdes, perejil bien picado, orégano, migajón de pan rallado, pasas, almendras y sal”. Después de semejante vianda no es raro que Alonso Quijano se sintiera con suficiente valor y locura para salir al campo a batirse con los molinos.

Para la cuarta edición de su libro Rossells ha escrito un nuevo prólogo titulado “La gastronomía: un permanente mestizaje mundial”. Desde que el libro se publicó por primera vez en 1995, la gastronomía ha cobrado un interés internacional que no lo tenía anteriormente. “Ha estallado en el mundo la moda de la gastronomía y se dispersa por doquier”, escribe Ro- ssells en la primera línea de su nuevo prólogo. Ese interés se evidencia también en la mayor cantidad de investigaciones que se han realizado en los últimos años, especialmente sobre la gastronomía de los diferentes países latinoamericanos.

“En los nueve años que han transcurrido desde la primera edición del libro —dice Rossells—, se han sucedido enormes cambios en el mundo: una mayor globalización en la economía y, por lo tanto, una mayor globalización en la cultura y en la gastronomía. Se ha generado un movimiento gastronómico en el mundo, inversiones en muchos tipos de comida, influencias a través del mundo entero, desde la China hasta América. En lo particular, hay también mayor investigación histórica de la gastronomía que nos permite situar el recetario de doña Josepha, que es el principal componente de este libro, en un sitio sumamente interesante”.

¿Y cuál es el lugar que ocupa el recetario de esa aristocrática mujer potosina que atravesó buena parte del siglo XVIII y vivió prácticamente hasta los albores de la República?

“En el tiempo del recetario de doña Josepha, en 1776 —explica Rossells—, estamos en las postrimerías del periodo colonial. En sus recetas aparece una gran cantidad de mezclas de productos; son mezclas que ya han ingresado a la cocina, que ya se las practica, que ella ya las ha probado. A la luz de las nuevas investigaciones que están realizando investigadores de España y de otros países sobre las grandes revoluciones gastronómicas, el recetario de doña Josepha viene a mostrar el momento de consolidación de la comida mestiza en Potosí”.

Ese mestizaje gastronómico es para Rossells de gran importancia. Es el legado positivo de la conquista —“no podemos ignorar que también fue un acto de violencia y de imposición”, dice—. Y en ese mestizaje ya está el germen de lo que después será la comida “nacional”, vigente desde entonces con muy pocos cambios.

“En primer lugar —explica la antropóloga—, el libro muestra lo que comía la aristocracia hispana en Potosí, que era lo que consumían las aristocracias en los otros centros coloniales importantes porque seguían el modelo medieval español, que es de una comida muy cargada. Hay un enorme parecido entre las recetas de doña Josepha y de los grandes cocineros españoles. Se ve que habían llegado libros, que ella copiaba y llevaba a la práctica esa comida española. A partir de cierto punto, sin embargo, las recetas asombran. Ya no están copiadas de la comida medieval española, sino que en las recetas empiezan a entrar productos andinos”.

En este sentido, la gran prueba del mestizaje gastronómico es la receta del plato de la olla, casi el arquetipo de la comida española —la olla que comía don Quijote tenía “más vaca que carnero”—.

“La olla —explica Rossells— era un plato popular, un cocido de toda clase de carnes y vegetales. En España había olla en las clases ricas y en las más pobres. En el caso de doña Josepha, su receta de olla tiene una gran cantidad de carnes —carnero, cecina, jamón tocino, capones y gallinas, morcilla, salchichas, longaniza— y también garbanzo, cabezas de ajos, hierbabuena, culantro, repollo, nabos y peras. Pero a estos ingredientes se suman los elementos americanos. En la receta se nombra a la yuca, el camote, el plátano, las papas, el zapallo, la oca, el choclo y, por supuesto, el ají. Esto quiere decir que doña Josepha y sus cocineras inventaron la olla americana. Después de haberla probado la llevaron al papel. Esta receta es, documentalmente, la figura más simbólica del mestizaje”.

La olla es la figura simbólica del mestizaje, pero los productos propios también aparecen en otras recetas. Entre esos ingredientes están los choclos, la chicha, las ajipas, los locotos, la achojcha, el maíz blanco, el tomate, la tuna, el airampo y el chuño. “Pero sobre todo —dice Rossells— el ají, que es utilizado de una manera casi escandalosa”.

Asimismo, en el recetario de doña Josepha ya están platos que configuran la comida nacional actual, como las humintas, los tamales, el mondongo de panza, el charquekán y el majao, entre otros.

Una manifestación del buen momento por el que pasa la gastronomía en el mundo es el interés en ciertos productos antes poco difundidos o ignorados. Uno de ellos, de indudable importancia para Bolivia, es la quinua. “Ese interés puede ser real —dice la investigadora— pero también es cuestión de modas. Por ahí se dice que antes la quinua estaba prohibida. En Bolivia por lo menos no es así”.

Las pruebas de la permanencia de la quinua en las mesas bolivianas a través del tiempo están otra vez en las recetas. Como colofón a estas disquisiciones culinarias, las enumera Beatriz Rossells:

“En Comidas de la ciudad de La Paz, un recetario del siglo XIX escrito por Manuel Camilo Crespo, figura la torta de quinua. En el recetario de doña Sofía Urquidi, que también estudio en mi libro, publicado en Sucre en 1917, ya está la quinua atamalada y la chicha de quinua. Más adelante, en el siglo XX, en el libro de Aida G. de Aguirre Achá, La cocina en Bolivia, de 1957, hay 16 recetas de quinua. En el libro de doña Nelly de Jordán El arte culinario en Bolivia hay otras cuatro. Pero el libro más importante (no sé por qué no se le hace un homenaje) es el libro que Betsabé Iñiguez de Barrios publica en 1977: Mil delicias de la quinua. El libro tiene 400 páginas y una cantidad similar de recetas. Esto quiere decir que comíamos quinua siempre, pero no se le daba la importancia que ahora tiene ni se conocía toda su riqueza”.

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