lunes, 8 de junio de 2009

Caldos, caldillos y potajes preferidos de los insurrectos

“Los platos de la época eran llenos de grasa, que nadie pensaba entonces en eso del colesterol, de las calorías y de la panza. Descuidados los revolucionarios porque ya se sabe que una barriga pesada corta la huida necesaria. Dolor de panza y toma del arsenal no parecen casar en armonía. O quizá pensarían que en barriga llena, el corazón más contento y por tanto más dispuesto a la insurrección"

“Deme esas tetas de monja… y que sean bien compactas”, exclamó el comensal mientras con el antojo dibujado en el rostro relamía los dedos voluptuosos, listos para partir en dos la media esfera azucarada y llenarse la boca del suspiro, casi enamorado.

Así disfrutaban nuestros antepasados en vísperas de las “bullas” del 16 de julio de 1809 que habría de partir en dos las tardes bobas en las casas solariegas, en los tambos y postones, en los mesones donde se atendía a viajeros y comilones.

Gracias a las investigaciones del inmortal tradicionalista paceño Antonio Paredes Candia y a los minuciosos estudios de la antropóloga sucrense Julia Elena Fortún es posible conocer qué y cómo comían realistas y patriotas a lo largo de la Colonia y durante los duros años de la guerra de la independencia.

RECETAS FABULOSAS

Recuerdo el desafío de don Antonio a mí y a mi familia para probar un potaje preparado con alguna receta de las abuelas de las abuelas, al parecer traído por una natural de Vizcaya. Era más grasoso que el caldo de gallina vieja. En realidad estaba preparado con tripas de marrano, salchichas, tomates y hierbabuena. Una papa blanca, unos pimientos morrones al lado y picantes aplastados.

Comimos azorados, mis hijos hasta asustados. Humeaba apetitoso y olía muy sabroso, pero cada cuchara era una cantidad de aceites pesados que pronto los chicos desistieron de seguir. En cambio, los mayores continuamos porque contaba don Antonio que aquel sopón ayudaba a combatir el frío y que era el tipo de caldos que se servían los Murillo, Lanza y compañía.

Los platos de la época eran todos parecidos, llenos de grasa, que nadie pensaba entonces en eso del colesterol, de las calorías y de la panza. Descuidados los revolucionarios porque ya se sabe que una barriga pesada corta la huida necesaria. Dolor de panza y toma del arsenal no parecen casar en armonía.

O quizá pensarían que en barriga llena, el corazón más contento y por tanto más dispuesto a la insurrección. De hecho, por los retratos de las épocas, parece que los revoltosos no eran ni flacos ni gordos, quizás sólo chatos y tantito agraciados.

Pocos autores hacen referencia a las dificultades para proveer vituallas y comida a las ciudades tomadas por los patriotas, retomadas por los realistas, asediadas por la guerrilla. Se conoce que muchos campos fueron asolados, como pasó en Tupiza o cerca de Tarija. Debió de ser una dificultad surtir los mercados, los tambos, aunque no tanto, pues no existen testimonios de hambrunas, como sí sucedió en vísperas de la Guerra del Pacífico.

Don Antonio da una larga lista de platillos locales, casi todos interculturales porque pusieron mote de maíz al cerdo importado, ají amarillo a la gallina o más ingredientes a un antiguo gazpacho español.

Entre ellos tenemos la picana, que es recuerdo de platos españoles combinados con ajíes americanos, o el puchero, tan ibérico y tan criollo. Paredes Candia publicó las recetas de estos y otros manjares en sus libros de tradiciones paceñas.

EL APORTE DE FORTÚN

Por su parte, la investigadora Julia Elena Fortún rescató un manual elaborado en pleno siglo XIX que no sólo da recetas, sino consejos para evitar comidas que aflojen el estómago o le den calenturas. También describe los productos agrarios y para qué sirven.

Fortún es una estudiosa singular, pionera en las investigaciones antropológicas en el país. Fue una mujer de vanguardia, graduada, y que se atrevió a rebuscar en las ruinas de Tiwanaku con un trabajo de campo y, después, durante décadas, revisar archivos coloniales.

Gracias a sus aportes se han rescatado partituras musicales y también el recetario de Manuel Camilo Crespo que hoy resumimos. De acuerdo con su prólogo, este libro pasó por varias manos hasta terminar en los arcones de la cocina de su abuela, en Sucre. Sin embargo, los datos del librito muestran que fue escrito en La Paz y que corresponde a las comidas que se preparaban en estas alturas.

“El documento, no obstante haber sido encontrado en la ciudad de Sucre, indudablemente fue escrito en la cuidad de La Paz. Tal como lo demuestran las numerosas referencias geográficas relativas a la procedencia de los productos, así como las varias citas a ‘nuestro departamento’”. Ejemplo. Con relación a los peces: “el dorado de los ríos de Yungas y el sábalo”, “los pejerreyes de río Guacho en Omasuyos”, “la boga, el humanto, el suche y los bagres que se crían en el lago”, “hay además en los ríos de la provincia Omasuyos una especie de pescado muy pequeño del tamaño de una mosca, conocido con el nombre de chiche” –el único subrayo de todo el manuscrito.

Al dar las recetas sobre preparados con “suche” señala concretamente “que se cría en los ríos del departamento, en el de Oruro y en los del Sud del Perú”. Pone también varias referencias sobre los “quesos de Escoma”. Destaca la combinación de lo autóctono y de lo importado: maíz, papa, ají, achojcha, chicha con tocino, hierbabuena, clara de huevo batida.

Las recetas nos asombran porque parece imposible que nuestros abuelos resistieran tal cantidad de grasa y picante. Quizá los que no murieron bajo las balas de la revolución hubiesen caído con sucesivas indigestiones por comer capones hervidos en manteca o por servirse cabezas de corderos, sesos y tripas en un solo caldo condimentado con pimienta, especias y hierbas.

Por ejemplo, cita Fortún: “El queso debe elegirse el más añejo que se pueda, y usándolo con moderación es muy estomacal, pero siendo fresco y tomado con exceso se hace indigesto por más agradable que sea al paladar. Un gastrónomo de goloso, recuerdo, decía que el queso para tomarlo con agrado era menester que esté caminando por sí solo sobre la mesa, o al menos moviéndose en tanto; en verdad que no carecía de gusto, por que el queso agusanado o mohoseado [mohoso] es delicado como es agradable y estomacal. Para que un queso se agusane con prontitud se le hacen unos agujeros por ambas caras con un punzón, y después de darle un baño con vinagre se guarda envuelto en una servilleta, y a los pocos días ya está agusanado, y entonces se coloca en una cazuela con agua hirviendo para que mueran y así se sirve”.

Muchas recetas tienen nombres relacionados a personajes o quehaceres de la Iglesia Católica. Al parecer era en conventos y claustros donde la tristeza de la soledad se compensaba con las sopas suculentas y los platillos preparados con conejos, costillas de cerdo, criadillas de toro y ubres de vaca.

ALGUNOS EJEMPLOS

Gracias a la gentileza de Julia Elena Fortún podemos reproducir algunos ejemplos de esos preparados en los diez apoyos que acompañan estas páginas. Seguramente el lector compartirá conmigo la opinión de que en esos tiempos los excesos en la mesa parecen imposibles en esta época de dietas, liposucciones y alarmas por niveles de colesterol, presión y otros sustos.

Por ello, es difícil imaginar cómo corría Pedro Domingo de su casa a la plaza convocando a la insurrección con su barriga llena de medio marrano cocido en su propia grasa o cómo Vicenta mantuvo la silueta con tanto hijo y tomando sopas de obispos.

Fortún ha rescatado más de 100 recetas de caldos, platos y postres que consumían los protomártires paceños, sus esposas e hijos y también sus represores. Cada una de ellas es un desafío para el paladar y para la investigación, incluso lingüística, puesto que varias formas de expresión ya no existen y algunos nombres de productos ya no se usan. Al parecer no se conocía ni la soya, ni la estevia, ni la margarina light y menos el café sin cafeína o el pollo desgrasado.

Seguramente en los sectores agrarios eran otros los menús, mayor la austeridad, más el compartir en comunidad. De esos datos poco sabemos gracias a documentos; presumimos que comían papas, ocas, tubérculos, quesos, cordero, charque.

Hay también otros datos sobre los mercados, los tambos, los lugares de venta y de feria, siempre tan abundantes en verduras, hortalizas, frutas. Igual que hace doscientos años, los abastos paceños populares siguen tan frescos, pintorescos y con la oferta más variada que un buen comensal puede imaginar.

Regocijos de monja

“Abiertas en dos a lo largo de las criadillas que se quieran, se colocan sobre una tabla inclinada en lugar donde bañe el sol, con sal molida por encima, hasta que escurran toda la sangraza que contienen. Cuando hayan acabado, se retiran, se les quita la primera túnica que las cubre, se ponen abiertas a freír en sartén con manteca hasta que hayan cocido bien. Luego se espolvorean con pan rallado y zumo de naranja hasta que queden doradas. Entonces se sirven con pimienta molida y perejil picado para tomarlas con salsa picante”.

Mazamorra de obispo

“Se desgranan unos choclos de maíz blanco que sean tiernos y después de quitarles las colitas se ponen en leche, dejándoles empapar por una noche. Al día siguiente se muelen muy bien en un batán limpio; luego se pasa la masa por una coladera agregándole leche. Se pone en una olla vidriada con media botella de vino generoso, azúcar al gusto, unas rajitas de canela y un poquito de nuez moscada. Se deja cocer hasta que espese meneando sin parar. Entrando ya en punto se sirve con canela molida por encima.”

Ají de qochayuyus

“Se remojan y se ponen a cocer los ‘qochayuyus’ en agua y un poco de vinagre hasta que se pongan enteramente suaves. Luego se separan, se escurren y se ponen en agua fría. Se prepara un ahogado sencillo en aceite, con doble cantidad de ají de palpa. Estando ya en punto, se escurre al agua del ‘qochayuyu’, se echa en la olla del ahogado con un trozo de bacalao cocido y picado menudamente, rebanadas y bogas secas picadas como para salpicón. Se deja dar unos hervores meneando hasta que quede todo bien incorporado, y se sirve con huevos duros partidos en dos, colocados encima de la fuente”.

Charquikán

“Se prepara una olla con agua hirviendo. Luego se toman los charques de carne de vaca, se asan en las brasas y conforme se van asando se ponen en la olla con agua, sin separarla del fuego hasta que los charques hayan hervido un poco. Entonces se separan y se amortajan en un mortero a batán, que así salen muy blandos y de mejor gusto. Se les quita los nervios y todos sus tegumentos. Redispone un ahogado lleno contada especial en bastante manteca y un real o más de ají colorado bien molido. Estando ya en punto, se le pone el charque agregándole un poco de caldo y unas papas enteras y cocidas. Se sirve con huevos duros rajados en cuatro y perejil picado por encima. Algunos le añaden arvejas verdes y cocidas. Otros disponen el ahogado con ají amarillo. De cualquier modo es agradable”.

Fricasé de monja

“Las carnes de un chanchito asado el día anterior se pican menudamente con otro tanto de salchichas. Se dispone un ahogado lleno bien hecho como se tiene indicado en su lugar. Se le agradan rebanaditas de limón desagriado y se echan las carnes agregándole aceitunas despepitadas y partidas en cuatro, unas almendras y pasas de Corinto, y cuando está en punto se sirve con perejil picado. Si se quiere, se espesa con pan rallado y aun se adereza con leche en lugar de caldo. A falta de salchichas se puede hacer con chorizos bien cocidos, agregándole un poco de vinagre, y en este caso no se le echa leche. Es plato apetitoso y de fácil digestión.”

Capón flamenco

“Preparado un capón del modo que se ha previsto se le abre por la espalda y se le baña por adentro y por fuera con zumo de limón o de naranja. Luego se dispone un jigote en manteca de vaca, con criadillas cocidas y tocino desalado, cebolla, tomates, toda especia, aceitunas despepitadas y partidas en dos. Con todo esto bien ahogado y sazonado se rellena el capón cosiéndolo después con hilos. Se elige una olla aparte, se le pone un platillo pequeño en el fondo sobre el cual se acomoda el capón para que no se queme. Se le echa agua, sal, dos dientes de ajo, un poco de orégano, unos gramos de pimienta y un trozo de manteca. Se pone al fuego para que hierva hasta que consuman las dos terceras partes del caldo; entonces se le agrega un poco de vino, un terrón de azúcar, clavo y canela molidos y se deja hervir”.

Seso de cordero

“Los sesos de cuatro o más cabezas de cordero se ponen en una fuente, se les quita las túnicas que los cubren y se les echa agua caliente para que desangren hasta ponerse bien blancos. Luego se hace una pasta molida de almendras, pan rallado, un poco de pimienta de Castilla, nuez moscada, un terrón de azúcar y cuatro clavos de especia. Todo junto se muele muy bien, agregándole la sal precisa, un poco de zumo de cebollas y otro de tomates. Se escurren el agua de los sesos y éstos se mezclan con la pasta molida hasta que incorpore bien, rociándoles con unas gotas de vinagre. Se forma de todo junto una bola, se envuelve en un lienzo delgado y limpio y se pone a cocer en agua. Cuando ya están bien cocidos se separa del fuego, se le quita el lienzo y se sirve a la mesa con perejil picado. Algunos apetecen los sesos preparados como se ha dicho, en pastelitos hechos en masa y fritos en manteca, que también son muy agradables”.

Huevo extraordinario

“Del tamaño que uno quiere se forma un huevo extraordinario: A proporción se rompen quince a veinte huevos frescos, separando las claras de las yemas. De antemano se eligen dos vejigas de bueyes, se cortan a la distancia de dos a tres dedos del cuello, se lavan por repetidas veces con agua, sal y bastante zumo de limón, agradándole a cada agua un poco de bicarbonato se sosa [soda]. Esta operación se repite hasta que las vejigas hayan perdido enteramente el mal olor que tienen y se enjuagan con agua limpia.

Luego se toman una de ellas y se le echan las yemas de huevos meneándolas un poco pero muy suavemente, se amarra por la boca con un hilo fuerte, se coloca colgada en una olla grande con agua hirviendo y se le deja cocer por una hora, hasta que se considere bien duras las yemas. Entonces se saca del agua hirviendo y se deja enfriar sin tocarla cuando ya está enteramente fría se separa la vejiga.

Se toma la otra, se llena con las claras y en ella se colocan las yemas duras, se amarra como la anterior y del mismo modo se coloca colgada en la olla, cuidando de que no toque al fondo, a fin de no perder la figura del huevo que le da la vejiga. Se apura el fuego a la olla para que hierva el agua y se endurezcan perfectamente las claras, las que se dejan en ese estado hasta la hora de servir a la mesa. Llegada esta hora, se saca de la olla, se separa la vejiga y queda el huevo formado, colocándolo con todo cuidado sobre una fuente, para que se sirva la primera rebanada a la persona más digna y sucesivamente a las demás”.

Modo de conservar la carne fresca por 60 días

“Se toma una arroba de carne de vaca, se le separan los huesos, se descuartiza en trozos del tamaño del puño de la mano, se acomodan en un barril de salar carne, se le echa dos y media onzas de sal preparada con nitro, como se ha dicho antes, y en su defecto seis onzas de salitre bueno y fuerte, una botella de miel y unos gramos de pimienta triturada. Se cubre bien con agua hasta que sobresalga unos cuatro dedos de la carne, para que a éste no se comunique el aire y así se conserva fresca por dos meses. Cuando se ha de hacer uso de esta carne, se la lava y la primera agua debe tener amor seco martajado”.

sábado, 6 de junio de 2009

Aspen Classic, una nueva discoteca para rock y clásicos

Espejos circulares en todas las paredes, iluminación con pantallas cilíndricas y varias barandas matizan la decoración de la discoteca Aspen Classic recientemente inaugurada en el barrio de Villa Fátima.

El principal atractivo del local ubicado en la calle Teniente Saavedra 390, en la esquina superior de la Plaza Villarroel, es, según el propietario y gerente, Paulo Paco, “la pista de baile, porque es muy amplia y está provista de un moderno juego de luces”.

Además de los grupos de diversos géneros musicales que se presentarán periódicamente —”a excepción de ritmos tropicaleros o de cumbia, porque no van con el estilo ni el diseño que se planificó antes de abrir”— , el boliche cuenta con un archivo completo de música de los años 70 y 80 para animar las fiestas.

“Por el estilo del local, el ritmo y las luces —comenta Paco—, el ambiente es ideal para quienes gustan de la onda de John Travolta y Fiebre de sábado por la noche”.

Paco concibió su local —cuya inauguración fue el 29 de mayo en una fiesta amenizada por la banda rockera Octavia— como un centro para promocionar a las bandas emergentes, y por eso abre las puertas a los jóvenes que hacen tributo a músicos clásicos, ya sea en inglés o español.

Pero Aspen tampoco estará cerrado para las bandas consolidadas. Según el propietario, se invitará a una o dos agrupaciones al mes y al principio no se cobrará cover por el espectáculo, “salvo que sea un grupo muy renombrado”.

El menú ofrece una variedad de tragos largos y cortos, entre los que destacan la cerveza, que se vende por chops y botellas personales; el ron y el whisky de diferentes marcas e industrias, y algunos licores tradicionales preparados, como el destornillador en base de vodka y el margarita, preparado con tequila blanco y limonada.

El horario de atención es de jueves a sábado de 20.00 a 03.00. Para este fin de semana, aún como parte de la etapa de promoción, la Gerencia tiene previsto invitar un trago de cortesía a los clientes.

Algunos precios

Cerveza (botella) Bs 15

Cerveza (shop) Bs 15

Coca-Cola Bs 15

Whisky (botella) Bs 450

Whisky (vaso) Bs 20

Ron (vaso) Bs 18

Pubs Cafés

Cambrinus

(Juan Capriles 1233 , San Miguel). Atiende de miércoles a sábado con grupos en vivo. Reservas al 2798154.

Uchpa

(Hugo Estrada 38, detrás del estadio Siles). Abre viernes y sábado con folklore y cumbia en vivo. Informes al 71540364.

Invidia

(Goitia 155, Arce y Capitán Ravelo). Atiende de lunes a sábado, los viernes con música en vivo. Reservas al 2410773.

Etnocafé

(Jaén 722). Abre de lunes a sábado. El miércoles 10 estará el guitarrista Carlos Arancibia. Informes al 76228675.

Dejavú

(25 de Calacoto y Muñoz). Un nuevo local con comida, tragos y música en vivo. Reservas al 70144496.

Chamaco

(Gozálvez, entre Arce y 6 de Agosto). Abre entre jueves y sábado. Hoy fiesta Bock, dos por uno. Informes al 72093620.

domingo, 31 de mayo de 2009

Sancho Panza innova con comida española y nacional

Con el objetivo de romper con la formalidad de los horarios de las comidas con una alternativa gastronómica diferente, Pablo Zárate decidió invertir y abrir el restaurante Sancho Panza, en la turística calle Linares de La Paz.

“Entre comer una hamburguesa o ir a un restaurante formal para cenar, ofrecemos tapas españolas. Nosotros estamos en medio de ambas alternativas”, apuntó el gerente Pablo Zárate.

Es un boliviano que estudió en España y regresó al país. También se capacitó en la Escuela Hotelera para acostumbrarse a los tiempos de cocción de los alimentos en la altura, esencial para ofrecer una comida exquisita.

“Porque tapas españolas... son una forma más divertida para sentarse en una mesa para compartir una diversidad de platos con un buen vino, cerveza, escuchar música y hacerlo a cualquier hora del día. Es la oferta gastronómica para el público boliviano ya que el internacional lo acepta”, puntualizó.

Los turistas europeos son sus principales clientes, pero también quieren llegar al público boliviano. Más de 16 variedades de tapas elaboradas con decoración gourmet están en su oferta.

“El choripan se parece a un pincho de chorizo o el pincho de ternera con el lomito. Las diferencias están en los pequeños detalles como el pan, el queso muzarella o el solomillo. Preparamos para un paladar más delicado. Hay tapas vegetarianas, de mariscos y pronto presentaremos innovaciones gastronómicas con sabores de la comida nacional”, explicó el chef.

La oferta gastronómica es novedosa, pero tuvo una etapa previa de análisis del mercado, costos de inversión, precios de los alimentos, proveedores, decoración, alquileres, personal de apoyo. El resultado fue positivo.

El equipo está compuesto por Pablo Zárate, Gunnar Guardia y otras cuatro personas más, entre garzones y cocineros.

Destacó que al regresar al país encontró cambio y apertura para el trabajo de chef, pero asegura que no es suficiente. “El trabajo está infravalorado y muchas veces explotado; el trabajo de un chef es creativo. Se tiene que promocionar más el buen comer. Si bien es cierto que el cliente boliviano es súper exigente, hay poca oferta de locales con calidad”.

Por esa última razón, sus proveedores son “caseritas” para la compra de vegetales y hortalizas y empresas reconocidas en venta de bebidas y mariscos peruanos.

viernes, 29 de mayo de 2009

Órale, 26 especialidades mexicanas originales

Veintiséis especialidades de auténtica comida mexicana forman la oferta del restaurante y taquería Órale, ubicado en el edificio Torre Elizabeth de la avenida 6 de Agosto, entre Pinilla y Gozálvez.

El local fue abierto en agosto de 2008, y desde esa fecha ha reforzado su menú que, según la administradora, Beatriz Indaburu, “dista mucho de la comida texmex que se expende en otros restaurantes de la ciudad”.

Órale llega también a sus clientes con una especialidad diaria. Por ejemplo, los lunes ofrece el chilorio de Sinaloa, un guisado especial elaborado con una mezcla de porotos y cerdo.

Los martes, la oferta es de burritos norteños, que son tortillas especiales de harina de trigo, rellenas con carne de res, pollo o cerdo. El pollo en mole poblano, las enchiladas suizas, la carne a la tampiqueña y el alambre chilango son las cuatro restantes opciones de miércoles a sábado, respectivamente. Todos estos platos tienen el precio único de 27 bolivianos.

Pero la carta de Órale no se termina ahí, también se venden —todos los días— enchiladas rojas y verdes, sopa azteca y una variedad de tacos tradicionales con distinta preparación.

Entre las especialidades propias de la casa, Indaburu destaca “las flautas y las tostadas mexicanas especiales , cuyo costo por tres unidades es de 16 bolivianos”.

La taquería no se olvidó de los más pequeños y perfeccionó la opción “antojitos especiales a su medida”, una serie de bocadillos —miniquesadilla, miniflautas, o tostada especial— y un regalo sorpresa, a sólo 17 bolivianos.

Para beber se ofrece “aguas frescas” tradicionales mexicanas, como las de horchata y jamaica, a siete bolivianos. La comida puede acompañarse de tequila blanco o reposado, o del margarita, una combinación de este licor con limón y sal, a sólo 16 bolivianos.

El horario de atención de lunes a sábado es de 18.00 a 23.00, pero la administradora anuncia que “pronto abriremos también los domingos, y de lunes a viernes habrá almuerzo buffet, con especialidades típicas mexicanas y a un precio al alcance de todos los bolsillos”.

Algunos precios

Tacos a la plancha Bs 15

Flautas Bs 16

Tostada mexicana Bs 16

Enchiladas suizas Bs 27

Pollo en mole poblano Bs 27

Antojitos especiales Bs 17

Tequila Bs 16

Cerveza Corona Bs 15

Café Bs 5

Pubs, Cafés y Pub

Luna Llena

(Ecuador 2582) El café ofrece una variedad de actividades y bebidas, de lunes a domingo . Reservas al 2418151.

Capotraste

(Calle 18, San Miguel) Atiende de lunes a sábado con una selección de música original. Reservas al 2772856.

Hard Rock Café

(Illampu y Sagárnaga 399) Atiende de lunes a sábado. Los viernes, con música en vivo. Reservas al 2119318.

Green Bar

(Belisario Salinas 598, Sopocachi) Abre de lunes a sábado, con variedad de bebidas. Informes al 2420690.

Cambrinus

(Juan Capriles 1233, San Miguel) Abre de miércoles a sábado de 20.00 a 03.30. Música en vivo. Reservas al 2798154.

Pá Gozá

(Rosendo Gutiérrez 2299, esquina 6 de Agosto) Abre viernes y sábado con full ritmos caribeños. Reservas al 76262092

martes, 26 de mayo de 2009

The Best, un “combo” diferente para cada día


Una variedad de combos de comida rápida, diseñados específicamente para cada día de la semana, es la nueva promoción del café restaurante The Best, ubicado en la planta baja del edificio V Centenario, en la avenida 6 de Agosto, entre Juan José Pérez y Aspiazu.

Mario Pérez Mendoza, el propietario, dice que “el local tiene ya 18 años de trayectoria, y somos pioneros en este tipo de ofertas de comida rápida, adecuada para el ritmo de vida y laboral de estos tiempos”.

Según la administradora, Rocío Rocha, “la oferta especial que acabamos de lanzar consiste en un sándwich mixto u otro bocadillo diferente para cada día, además de un jugo, té o refresco, por un costo de 12 bolivianos”.

Los martes, The Best prepara salchipapas; los miércoles, emparedados de huevo; los jueves, una hamburguesa junior, y los viernes, el paquete especial que vale 18 bolivianos, incluye una hamburguesa grande y una bebida de acompañamiento a elección.

Además de esta nueva promoción, Rocha destaca que “nuestro fuerte son los desayunos, de los que ofrecemos 20 opciones diferentes. La gente ya lo sabe y por eso siempre estamos llenos en la mañana”.

La encargada recomendó el Desayuno The Best 1, consistente en dos huevos, una tostada con mantequilla y mermelada y una o más tazas de café o té, a un costo de 12 bolivianos.

“También hay otras dos variedades —comenta— que son muy populares, el Americano, que son tres huevos fritos o revueltos, zumo de naranja y dos tazas de café con leche, a 17 bolivianos; y el Desayuno Grande, que vale 28,5 bolivianos, e incluye un revuelto de jamón tocino y huevo”.

A partir del mediodía se preparan platos especiales, como milanesa de pollo, milanesa napolitana, lomo con chorrellana y lomo al champiñón, que valen entre 28,50 y 32 bolivianos. Todos vienen acompañados de sopa, ensalada y un vaso de jugo.

Como pocos locales, The Best tiene un amplio horario de atención. “Las puertas —señala la administradora— se abren a las 07.00 y se cierran a las 22.00, de lunes a viernes; y sábados a 14.00 es decir, atendemos 15 horas al día y sólo descansamos los domingos”.

Algunos precios

Desayuno The Best 1 Bs 12

Desayuno Grande Bs 28

Milanesa de pollo Bs 32

Lomo al champiñón Bs 30

Hamburguesa + té Bs 18

Salchipapa y jugo Bs 15

Sándwich de huevo Bs 12

Coca Cola Bs 5

Café Bs 5

Cafés Pubs Discotecas

Green Bar

(Belisario Salinas y Ecuador 589) Atiende de lunes a sábado con variedad de bebidas. Reservas al 2429690.

Ram Jam

(Presbítero Medina 2421) Atiende entre miércoles y sábado, con música electrónica. Reservas al 2422295.

Chopería I

(Pichincha 662, entre Indaburo e Ingavi) Abre de lunes a sábado. Ofrece variedad de tragos. Reservas al 2311034.

Jumampi

(Jaén esquina Sucre, museo Costumbrista) Abre de martes a sábado, con platos típicos. Reservas al 2280758.

Kahlúa

(Capitán Castrillo 464, San Pedro) Abre de jueves a sábado, cuenta con pista de baile. Reservas al 71561634.

Scaramush

(Fernando Guachalla 521) Abre de lunes a sábado con grupos de rock en vivo. Informes al 2424245.

domingo, 10 de mayo de 2009

La guinguette, restaurante de comida francesa


El 6 de mayo, en el edificio de la Alianza Francesa, ubicado en la esquina de la Guachalla y 20 de Octubre, se inauguró el nuevo Bar Restaurant La Guinguette. Los propietarios, Thierry Noel y su esposa, Anne Lise, ofrecieron un cóctel con ricos bocaditos franceces, en el inicio de actividades del restaurante. A la inauguración asistieron el embajador de Francia en Bolivia, Antoine Grassin, la directora de la Alianza Francesa, Marie Grangeon-Mazat, y otros invitados especiales. La Guinguette ofrecerá comida francesa bien elaborada y supervisada por el chef Zacarías Mason. Entre las especialidades destacan la quiche larraine, que es una torta con crema, tocino y huevo; la soupe al’oignon, o sopa de cebolla gratinada y queso. La atención será de lunes a sábado de 9.00 a 23.00.

Feria gastronómica del ICBA mostró lo mejor de la comida internacional

La Taverna, el café Gourmet Mirador, Kultur Café-Berlín, Casa Koliping, el Molins di Rei y el restaurant Florin ofrecieron a la población exquisitos platos extranjeros, además de deliciosos postres que fueron degustados por toda la gente que asistió a la Feria Gastronómica que organizó, ayer, el Instituto Cultural Boliviano Alemán (ICBA).
Al promediar las 11:30 de la mañana de ayer, sábado, gran cantidad de gente acudió al ICBA, para saborear diversos platos internacionales que fueron presentados por restaurantes, cafés y pub's. El Rode kool met appeltjes enn gehaktbal ofertado por el Florin fue uno de los platos holandeses degustados en la feria, mientras que el Kultur Café-Berlín ofreció una típica preparación de Alemania denominada Schweinebraten.
En cambio el Molins di Rie preparó la paella, elaboración original de España. La casa Kolping no se quedó atrás porque ofreció como entrada una ensalada suiza y como plato fuerte un Zürchergeschnetseltes y de postre un mouse de chocolate.
En cambio La Taverna deleitó a los visitantes con una entrada de Volovanes más un Escabeche de Pollo y los conocidos Crepés dulces, platos propios de Francia. Finalmente el Café Gourmet Mirador sedujo al público con una entrada denominada Peceto en salsa de atún, plato fuerte Lasagna vegetariana y de postre la Crostata, preparaciones de Italia. La Feria tuvo una nutrida participación.