viernes, 13 de marzo de 2015

En defensa del picante

¿Por qué produce picor? ¿De qué depende la tolerancia al picante? Jesús Rodríguez Huertas, director en Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada y Catedrático de Fisiología en la misma, nos acerca a la capsaicina, una sustancia química presente en los pimientos picantes.

El especialista explica que al coger un chile con la mano, no notamos nada porque los receptores del dolor, células especializadas en detectar el daño químico, no están en la superficie de las yemas de los dedos; sin embargo, si acto seguido tocamos una mucosa como los ojos o la lengua, percibiremos picor, el fruto de la exposición directa de la capsaicina con estos receptores.

Está claro que no todo el mundo soporta el picor por igual, esto sucede porque “los receptores al dolor son adaptables, se pueden ir habituando con el tiempo” señala Rodríguez, quien afirma que también depende de los receptores de la capsaicina que tenga cada uno.

Dosis

En la variedad está el gusto, y cuando se trata de pimientos picantes hay dónde elegir. Algunos de los que contienen una dosis media-alta de capsaicina son los jalapeños, los habaneros o las guindillas.

El experto explica que todos los pimientos tienen capsaicina “incluso los que llamamos dulces pero la cantidad es tan baja que no estimula los receptores de dolor”.

Aplicaciones potenciales

Son muchos los usos y beneficios que asocian a los pimientos ricos en capsaicina. Entre ellos, su empleo como analgésico en patologías como psoriasis, artritis reumatoide o neuralgias. Rodríguez explica que la acción calmante de esta sustancia se debe a que “en dosis bajas y controladas actúa sobre los receptores del dolor y cambia el foco de atención engañando al sistema nervioso central”.

A esta sustancia química también se le atribuyen otras virtudes, desde poder anticancerígeno hasta su acción como adelgazante, pasando por cualidades de afrodisíaco.

Sin embargo, Rodríguez advierte que hay que ser cauto porque “lo que conocemos es muy poco, hay que investigar y trabajar mucho, lo que sí es cierto es que tiene un potencial enorme en distintas aplicaciones”.

El especialista señala que las investigaciones que han demostrado los beneficios de la capsaicina en el tratamiento de algunos cánceres como el de pulmón, son todos estudios en cultivos celulares.

Estos hallazgos apuntan que, selectivamente, la capsaicina es capaz de destruir muchas de las células cancerígenas sin alterar mucho las sanas. El mecanismo de acción es el siguiente: esta sustancia produce un estrés oxidativo muy fuerte en las mitocondrias de las células cancerígenas e induce lo que denomina “apoptosis” que es una muerte genéticamente programada y desaparecen.

El especialista afirma: “Estamos intentando hacer un proyecto de investigación para probar que la quimioterapia y la radioterapia serían más eficientes si a través de la dieta incrementamos la cantidad de capsaicina como coadyuvante, pero está una fase inicial”.

Recomendaciones

¿Cuánto podemos recomendar para lograr estos efectos? “No lo sabemos, hay que tener en cuenta que cada población tiene un consumo de capsaicina distinto”, apunta Rodríguez. Según sus estimaciones, el consumo medio está en torno a 1 gramo de pimiento que contengan capsaicina por persona al día en Europa.

“Estamos realizando un estudio comparativo para ver cuál sería la dosis adecuada en Europa para lograr la reducción de triglicéridos y el tratamiento de algunos tipos de cáncer” pero advierte que faltan estudios para saber cuál es la cantidad máxima tolerable por sujetos.

“La única recomendación que podemos dar en este momento es llevarlo al rango de los 5 gramos porque es una cantidad tolerable”, concluye.



Acción adelgazante

La acción adelgazante asociada a la capsaicina se basa en realidad en la quema de grasa derivada del incremento del estrés oxidativo citado anteriormente; éste siempre genera una serie de daños en células sanas que aunque son tolerables y no pueden inducir otras patologías, han de ser reparados y para lograrlo, las células invierten una cantidad de energía extra que requiere consumir más triglicéridos.

En cuanto al poder de la capsaicina como afrodisíaco, Rodríguez sostiene que aunque de forma empírica el efecto es muy fuerte en sujetos que están relativamente habituados a una ingesta media de la sustancia, no hay estudios científicos que lo demuestren.



Contraindicaciones

Al mismo tiempo, se está investigando la acción de la capsaicina en el incremento de incidencia en algunos tipos de cáncer del tubo digestivo, sobre todo de la parte media-superior.

Aunque parezca una paradoja, el especialista señala que “en el estómago se produce un gran contacto con la capsaicina y cuando las cantidades son elevadas y mantenidas en el tiempo actúan sobre los epitelios y pueden alterarlos en un porcentaje bajo que es preocupante”.

Por ello, Rodriguez no recomienda la ingesta de pimientos picantes a personas con propensión al cáncer de colon o estómago”. Pero para el resto, el único efecto negativo el dolor de las mucosas.

jueves, 12 de marzo de 2015

Lawa de chuño

INGREDIENTES

8 tazas de caldo básico o especial (con los 8 nudos de cordero)

1 taza de cebolla blanca picada

( sin lavar)

½ cucharilla de comino molido

1 cucharilla de orégano desmenuzado

¼ cucharilla de pimienta

(opcional)

2 cucharas de ají colorado molido

½ taza de tomate picado ( opcional)

½ taza de habas verdes peladas

½ taza de arvejas verdes peladas

1 cucharada de sal ( o al gusto)

1 taza (1/8 de kilo ) de chuño seco, molido finamente

8 papas imillas cortadas en 4

2 cucharadas de perejil picado

PREPARACIÓN

Como para todos los chupes tener el caldo básico colado o especial (con la carne de cordero).

A este caldo añadir: la cebolla comino, orégano, pimienta, ají, tomate, habas, arvejas y la sal.

Dejar cocer por unos 20 minutos.

A la anterior preparación, mientras sigue cociendo, agregar poco a poco el chuño molido ( debe quedar en polvo).

Mezclar constantemente con una cuchara de madera , dejar hervir 20 minutos.

Incorporar la papa hasta que esté cocida.

Servir con perejil picado encima.

Un secreto: Si gusta se puede suprimir el ají.

jueves, 5 de marzo de 2015

Video Laping


Gustos y sabores que inspiran

El amplio ventanal del comedor Las Sirenas del Titicaca permitía apreciar una impecable cocina perfectamente equipada, donde una decena de jóvenes cocineros recibían las últimas instrucciones del chef Juan Pablo Reyes, para lo que en instantes sería “la cena de vanguardia de la cocina boliviana”, ofrecida por la Primera Escuela de Hotelería y Turismo de Bolivia. ”, en el inicio del plan de trabajo que tendrá ocho presentaciones a lo largo del año.

Previo a la degustación, el director Ejecutivo Guillermo Iraola, ubicado en la cabecera de la mesa, explicó a los comensales que para esta ocasión la reflexión culinaria giraba en torno a los recuerdos de vivencias y acontecimientos que sucedieron en las vidas de los cocineros que componen el taller y que a través de los aromas, sabores y texturas evocaban el recuerdo de acontecimientos felices.

Con el nombre de “Gustos y sabores paceños que inspiran”, el menú se planificó en once tiempos. En primera instancia, Guillermo Iraola advirtió a los invitados que los aperitivos y las entradas serían degustados sin cubiertos, con la finalidad de que el comensal pueda tocar los alimentos y sentir las texturas no solamente con los labios, el paladar y la lengua, sino también con la punta de los dedos.

Hecha esa aclaración, comenzaron a desfilar por el salón los cocineros con el primer aperitivo de la noche: Papas del quiosco consistente en papas kati, fritas con emulsión de huacataya y hierbas aromáticas.

El silencio en que se realizaba el servicio, obligaba a concentrarse y transportarse con la imaginación por los caminos que diseñaron el menú estos creativos del arte gastronómico.

Como segundo aperitivo se sirvió Piel crocante del cuy. Inflado de piel de cuy. Y, de esa manera, fueron pasando por la mesa la serie de éxóticos y exquisitos sabores preparados para la especial ocasión.

Como entradas figuraron Un nido, un comienzo: Huevo sobre crujiente de camote y aromatizado con Koa. Queso de cuy: Enrollado de cuy con emulsión de hierbas y tierra de quinua. Ispis al estilo de la casera: Frituras de ispi, cochayuyo y flores.

Para limpiar la boca: Gel de mocochinchi con yerba buena.

Como platos principales se sirvió El carachi: pez endémico inspirado en el alma del wallaque. Festín glorioso del queso: Texturas con ají y queso glorioso. Trucha y su ají de papa, la caricia del lago y su vecino predilecto, y Cerdo bien vestido bajo el manto de su padre: El lechón.

Y entre los tentadores postres: La predilecta del parque, gelatina y chantillí, una combinación de texturas de sabores y colores, y Las pasankallas de Copacabana y aledaños. Higos, cañahua y pasankalla pulverizada.

Mmm…, cada ingrediente era un deleite para el paladar. Esa sensación se reflejaba en el rostro de los comensales, y al mismo tiempo nos llevaba a imaginar la riqueza de ingredientes que encierra nuestro país.

Para Juan Pablo Reyes, artífice del festín culinario, también fue una grandiosa experiencia. “Cocinar permite mostrar el nivel de educación de este tiempo. Pues nos lleva a pensar en grande, se puede preparar lo que piensas y la gente puede comer lo que tú piensas. Las palabras son bonitas, después de la comida. Eso es lo que busco, primero sorprender al comensal y luego comentar, porque si antes de comer te llenan de palabras, cuando llegue el menú posiblemente te sientas decepcionado”.

Según cuenta el chef, fueron tres meses que se trabajó para la demostración del taller, y la energía y la buena vibra de los responsables también contribuyó para una presentación armoniosa.

“Siempre muestro la cocina como reflexión tocando temas diversos, y al mismo tiempo encuentro elementos inspiradores como la calle, la cultura, la gente, comer en un buen restaurant, comer en casa de un amigo, ver a la señora que vende el refresco de mokochinchi bajo una sombrilla, de ahí surge la inspiración como se ha podido apreciar en cada plato”, comenta Reyes, a tiempo de hacer referencia, por ejemplo al cuy, que es un animal endémico.

“Tener un producto endémico es un importante valor que contribuye a usar técnicas de alta cocina, que se usan en otros países. Además, los bolivianos tenemos productos nutricionales grandiosos, como los tubérculos, frutas increíbles, a ello se añade la variedad de climas. Todo eso puede llevar a un exitoso menú”, dice.

ROMPIENDO ESQUEMAS

Según Reyes, la cocina permite romper esquemas y mostrar rebeldía, por ejemplo, al expandir la salsa, golpeando la cuchara en el plato, algo que no es usual en los restaurantes, pero que es una forma de mostrar la energía que se transmite a través de la decoración de los platillos, “es una vibra que se transmite al comensal”.

Juan Pablo Reyes adquirió experiencia en el arte culinario en varios países, porque consideró importante invertir en sus conocimientos, lo que a su vez le permitió trabajar en lujosos restaurantes de Chile, Perú y otros países.

“El boliviano tiene mucho talento, pero a veces no tenemos la cobertura que tiene un extranjero”, dice a tiempo de asegurar que él puede ponerse a la par con un cocinero de primer nivel del extranjero. “Yo entiendo a mi gente, a mi tierra, yo he comido toda la vida aquí, a nadie me puede contar, por ejemplo, cómo se come, por ejemplo, la caya (oca deshidratada).

Juan Pablo Reyes transmite todos sus conocimientos en la cocina creativa en la Primera Escuela Hotelera de Bolivia, donde se enseña técnicas con las que los estudiantes aprenden a crear su menú.



miércoles, 4 de marzo de 2015

Mondongo Típica delicia de Chuquisaca

Está entre los platos más representativos de Sucre, pero también del país. De hecho, en su presentación original destacan el rojo, el amarillo y el verde, colores de la tricolor nacional. Es una de las delicias que ofrece el restaurante "Tipico" de Santa Cruz.

Sabor amazónico. Aunque no se conoce mucho del origen del plato, se estima que fue creado en la época de la colonia. "Se cree que luego de una recepción social sobró el mote y el chicharron, típicos en Sucre y fue a base de estos ingredientes que se originó este plato", explicó Anibal Pecho Rodríguez, chef del restaurante Típico.

Para darle un sabor diferente decidieron incluir ají y hierbas aromáticas. De esa manera fue concebido el mondongo, plato representativo de la capital de Bolivia.

Para fiestas. El mondongo es un plato especial. Si bien se lo puede degustar en Sucre todos los días, es en las fechas cívicas cuando es más buscado. "Es muy simbólico en el sur del país", explicó Pecho Rodríguez. El chef también explicó que es muy buscado después de las fiestas. "Es que cura la resaca", aseguró Pecho Rodríguez. Este plato incluye mote criollo, cuero de cerdo cocinado con palillo y ají amarillo. Además se agregan condimentos al gusto.

Al verlo se destaca el rojo, típico de la fritanga.

Sabores nacionales. Típico es un restaurante que atiende las 24 horas del día. Por las mañanas ofrece desayunos, al medio día almuerzo, por las tardes un café típico y por las noches una cena.

Mondongo

Ingredientes

• Mote
• Papa
• Cerdo
• Ají rojo
• Ajo
• Comino
• Hierbabuena

Preparación

1. Cocinar el mote junto con el cerdo.
2. Separar el cerdo del mote y la papa.
3. Cocinar el ají y los condimentos y mezclar con el cerdo,
4. Servir caliente.

Asado borracho

INGREDIENTES

½ kilo de carne de vaca (cadera)

½ taza de aceite o manteca

2 y ½ tazas de cebolla blanca picada en hebras de 1 y ½ pulgadas más o menos (sin lavar)

1 taza de tomate pelado y picado fino

2 cucharadas de hierba buena picada fina

2 locotos partidos en 4 cada uno sin semillas

2 ajíes verdes finamente picados sin semillas

½ cucharilla de pimienta molida

½ cucharilla de comino molido

1 cucharilla de orégano desmenuzado

1 cucharada de sal o al gusto

5 tazas de chicha o cerveza malta

8 papas imillas peladas, partidas en dos

1 huevo frito por plato

(opcional)

PREPARACIÓN

Cortar la carne en ocho pedazos delgados como para asado.

En una sartén poner a fuego fuerte una cucharilla de aceite, cuando esté caliente freír un pedazo de carne, de un lado primero y luego del otro y así sucesivamente los demás pedazos, siempre uno por uno.

Poner en una olla la carne frita, con el resto del aceite, añadiendo: la cebolla, el tomate, perejil, hierbabuena, locotos, ajíes, pimienta, comino, orégano, sal y la chicha o cerveza. Mezclar bien y dejar a fuego lento después, por una hora más o menos.

Agregar las papas y dejarlas cocer por veinte minutos más hasta que estén suaves. Si se secara, aumentar un poco de caldo ya que debe servirse en plato hondo con bastante jugo y un poco de perejil encima.

Si se desea, también se puede servir con salsa cruda picante y un huevo frito encima


domingo, 1 de marzo de 2015

QUINUA FRITA

NGREDIENTES

Diente de ajo 1
Cebolla 1/2
Champiñón blanco 200g
Cabeza de brócoli 1
Zanahorias 2
Paquete de quinua 1
Salsa de soya

PREPARACIÓN

Picar la cebolla y el ajo finamente. Freír en aceite de ajonjolí o aceite de canola, debe quedar transparentes.

Desinfectar los champiñones y cortarlos en rebanadas semi gruesas.

Cortar los floretes de brócoli del tamaño que se prefiera, es recomendable no cortarlos muy pequeños, pues se encogen al momento de cocerse.

Pelar y cortar las zanahorias en cubitos pequeños, agregarlas a la olla junto con el brócoli. Sazonar con salsa de soya al gusto.

Cuando las zanahorias estén un poco blandas, integrar los champiñones. Dejar que suelten agua antes de rectificar la sazón, sino, se corre el riesgo de salarlo.

Cocer la quinua en abundante agua (normalmente es 1 taza de quinua por 1/2 de agua). Tapar y dejar a fuego lento 10 minutos aproximadamente o hasta que se consuma el agua.

Debe verse una especie de hilo dentro de cada semilla y al probarla debe sentirse suave y no crujiente, si se considera necesario agregar un poco más de agua y dejar al fuego hasta que esté cocida por completo.

Mezcla las verduras y la quinoa, moviendo con cuidado para no romper las verduras.