domingo, 12 de julio de 2015

Caldos calientitos para “levantar a muertos”

La tradición de preparar caldos típicos persiste desde hace más de media década en la calle 27 de Mayo y Ollantay, cerca del antiguo matadero. Son al menos seis las pensiones que a diario se esmeran por mantener los sabores de las sopas nutritivas y vigorizantes. La efectividad de los platillos ha hecho que muchos clientes lleguen a llamarlos “levantamuertos”.

Al son de música folklórica, boleros y ritmos más alegres, familias, grupos de amigos y enamorados llegan hasta estas pensiones que atienden de lunes a domingo desde las 6:00 hasta las 14:00.

Con el vapor saliendo de ollas grandes por lo calientito que debe servirse el caldo, los clientes tienen la opción de pedir cómo y qué carnes quieren que su plato tenga. Ángel Sánchez, uno de los comensales que llegó con sus tres hijos y dos amigos, le dijo a la propietaria de la pensión Carmen: ¡Cinco levanta muertos! Y ríe. “El caldo es tradicional y más espeso. Lo que me gusta es el sabor”, expresó.

La propietaria de esta pensión Carmen Revollo prepara caldos hace 51 años. Contó que este alimento es un remedio no sólo para el ch’aki, sino para varias enfermedades, por ejemplo, el nervio ayuda para aliviar el reumatismo. A ello se agrega el apio, uno de los ingredientes principales, que regulariza la circulación de la sangre. “El caldo es nutritivo, es un reconstituyente para los enfermos, para los débiles”, reconoció.

Asimismo, el dueño del Bar Pensión Imperio, Jorge Vargas, comentó que los calditos tienen su historia y son tradicionales porque sirven de vigorizantes para las personas que tomaron mucho alcohol o para las que padecen de alguna enfermedad.

La hermana de la dueña que atendía la pensión Ollantay, Ibone Vargas, relató que muchos buscan estos caldos para reaccionar de la borrachera.

“Hay para cada gusto que tiene la gente y a diferentes precios”, dijo. Vargas comentó que con el tiempo dos platos que ocasionalmente se piden y se están perdiendo son el de Paladar y la Pata de Cordero.







EL PREPARADO

La cocción de las diferentes carnes tarda al menos cinco horas hasta que estén listas para su consumo. Esto obliga a las cocineras a preparar los alimentos un día antes. Entre los platos más solicitados están el de riñón, chuleta, asado, ranga, cordero, pollo, k’awi, nervio, patas y colita. Los clientes pueden servirse también platos mixtos.

Lo esencial del plato es el caldo, una concentración del sabor de las carnes y verduras hervidas, que se acompaña con un poco de arroz, dos papas cocidas y las diferentes carnes, sin que falte la tradicional llajua que realza el preparado de la sopa. Algunos optan por pedir una botella de malta.