lunes, 14 de enero de 2013

Tomar el té, un ritual de las tardes


No hay nada como tomarse una buena taza de té, en una buena vajilla y con dulce compañía. Me recuerda a esas victorianas que veíamos en los libros y que nos hacían sentir hermosas. Pues fue así: el té o la “hora del té” viene desde aquella época victoriana. Su creadora fue la duquesa de Bedford, dama de honor de la reina Victoria, quien siempre deseaba probar un bocado a media tarde. Muy pronto su tradición cobró popularidad entre las clases media y alta y se convirtió en el ritual de las tardes. El té era servido en el jardín, la sala o el comedor en preciosas vajillas de la época, y el menú casi siempre consistía en pequeños sándwiches, pasteles y bollitos. Hoy en día, todavía la hora del té es una tradición en países latinoamericanos, en Estados Unidos ofrecido en algunos hoteles, en China y Japón, cuya ceremonia es también muy especial y, en Europa, el té es una bebida caliente muy preferida. Como todo en la vida, la ceremonia del té, “la hora del té” o “el tecito”, también tiene su propia etiqueta.

El té o infusión es una bebida obtenida de hojas secas que mayormente son flores o hierbas aromáticas vertidas en agua hirviendo. Sirve el té en una tetera o una jarra de cerámica en las que previamente hayas infundido bolsitas de té u hojas de té. Puedes ofrecer té negro, té verde o de frutas.

La mesa para el té. Necesitas una o más teteras o jarras de cerámica, dependiendo del número de invitados que tengas. Un azucarero o un pocillo para los azucarillos –o terrones de azúcar- con sus respectivas pincitas, una jarrita para la leche (no crema) y rodajas de limón. No olvides los demás utensilios; el set para cortar la torta, cucharillas, tenedores y cuchillos. Si vas a incluir mermeladas y mantequilla, siempre en sus propios contenedores.

Acompañamientos. Una cita de té siempre debe incluir abundantes pasteles, bollitos, galletas o tortas, mermeladas y hasta frutas, todo a discreción de la anfitriona.

TIPOS DE SERVIR

El clásico, servido en la sala. Cada persona se sirve como le agrade y lleva muy pocos acompañamientos.

El té servido en el jardín va acompañado de variedad de masitas, frutas y helados.

El té servido en el comedor. Utiliza una mesita auxiliar en la que puedes colocar todos los enseres, platos, servilletas, etc. Todo lo demás va en la mesa.

El té tipo buffet. Este estilo es para un grupo grande; por tanto, también lleva mayor cantidad de masitas, tanto dulces como saladas, bocaditos, además de variedad de dulces o mermeladas. Si quieres salir de lo común, prueba usar portatazas o pocillos de metal y tus recetas imprímelas en papelería floreada. Sorprenderás a tus invitadas.

Cómo sostenerlo, tomarlo y revolverlo. Tomas el té sosteniendo la taza por su asa. Si no estás sentado en una mesa de comedor formal, debes también sostener el platillo junto con la taza. No tintineas al revolverlo y colocas tu cucharilla al lado izquierdo del platillo para poder asir la taza fácilmente. Toma el té en sorbos ligeros sin soplar para enfriar y sin hacer ningún ruido.

No olvides las velas, la música clásica, algún chocolate y flores. También son bienvenidos los sombreros, tacones y guantes de tus invitadas. ¿Por qué no? Lo que sí es de la época victoriana, el levantamiento del dedo meñique para servirse el té.

Sin duda, los tiempos cambian, pero el secreto de un buen té o la ‘hora del té’ es el mismo, siempre viene acompañado de una buena conversación. Me despido con la frase de Sir Arthur Pinero: “¡Donde hay té, hay esperanza!”.