miércoles, 21 de marzo de 2012

Paella

“Paella” es un término que se utiliza en castellano en todos los idiomas, demostrativo indiscutible de su valor internacional. La paella surge en las zonas rurales de Valencia, entre los siglos XV y XVI, por la necesidad de campesinos y pastores de una comida fácil de transportar y cocinada con los ingredientes que tuvieran a mano. Así, en su origen, los ingredientes de la paella eran las aves, el conejo de campo, las verduras frescas al alcance, arroz, azafrán y aceite de oliva, que se mezclaban con el agua y se cocinaban a fuego lento, con leñas de rama de naranjo, las cuales le otorgaban un sabor y un aroma característicos. No existen documentos históricos que señalen exactamente el origen de la paella marinera, pero sí que es la alternativa costera a la paella campesina, hecha a base de calamares, langosta, almeja, o mejillones. Lo que sí está bien documentado es la forma exacta de preparar una paella: el origen exacto del plato se sitúa casi con seguridad en la zona arrocera próxima al lago de la Albufera. Como en la mayoría de las recetas valencianas, el aceite de oliva y el azafrán son fundamentales para la elaboración del plato. La palabra “paella” comenzó a usarse en castellano como sinónimo de “arroz a la valenciana”, aunque, en principio, hace referencia al utensilio en el que se prepara.

Para que el arroz quede suelto: cuando el agua esté en ebullición echar un buen chorro de limón que además le dará un buen sabor.

Para lograr un color amarillo para la paella, puede agregarse un poco de curcuma. Otra opción es agregar pimiento en la

preparación.

para darle otro sabor, cuando se retira del fuego poner unas hojas de hierbabuena natural y un trapo por encima y después de diez minutos, quitarlos.