martes, 27 de noviembre de 2012

El pachío, el fruto del amor

El pachío es una palabra chiquitana que significa “eso es amor” según el diccionario de don "Chichi" Coimbra. Este fruto en las revistas europeas de gastronomía suelen estar como una referencia de un fruto exótico, mientras que aquí busca donde treparse en algún jardín, aún como un fruto silvestre, que se luce con sus “flores de la pasión” como la llaman. Su nombre científico es Passiflora cincinnata, pero es comunmente llamado como maracuyá del monte.

"El pachío es rico en vitaminas "C" y sirve para contrarestar el colesterol, la diabetes y reducir de peso" puntualiza Abel Gonzales Galán investigador y docente de la Facultad de Cs. Farmacéuticas y Bioquímica de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.

De naturaleza rastrera. Esta planta trepadora de raíces carnosas que se trepa donde puede, tiene propiedades curativas y preventivas, indica el profesional, que entre risas cuenta que su interés por este fruto, más específicamente la cáscara se debe a que la mayor parte de este se desecha al ser consumido. "El 70% del fruto es la cáscara y el 30 la pulpa, de ahí la importancia que le damos a esta parte del fruto" dice el profesional que hace dos años trabaja junto a su grupo de Investigación en Substancias Bioactivas y Alimentos Funcionales con el objetivo de obtener productos que aporten a la salud.

De consumo directo con expectativas industriales. "Usted la mastica y es crocante, nosotros tuvimos la oportunidad de preparar la mermelada y salió deliciosa", asegura el experto que detalla que el pachio entre sus propiedades tiene una alta concentración de ceniza, fibra, proteínas y extracto etéreo. Lo que significa que la harina que se puede obtener de la cáscara de este fruto puede ser utilizada como fuente de fibra. Así también, destaca la absorción de agua y aceite, que convierte a este producto en una excelente materia prima para productos que necesiten absorber agua, precisa el profesional.

Indicado para los nervios. "Las personas de antes utilizaban las hojas para calmar los desórdenes cardíacos y nerviosos" precisa el español Julián Díaz Robledo en su libro Frutos Exóticos.

Así también, se realizaba un preparado con las hojas que servía de analgésico, "Se las machacaba y se hacía gárgaras con ellas para calmar el dolor de garganta y ronqueras", detalla. Además se prepara un té que se ingería para los problemas de hígado, puntualiza el Díaz.

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